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“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

sábado, 28 de enero de 2017

Un japonés de otro planeta

Ayer saqué un pañuelo que compré durante mi estancia de Erasmus en Reino Unido. Un recuerdo sobrevino a mi mente: 

Me acordé de Mr. Smith y su clase de "Lengua Inglesa". Éramos gente de todas las nacionalidades, a cada cual más dispar. Un checo que se llamaba “Martinek” me había echado el ojo. Notaba su miraba y cuando yo lo miraba, él apartaba la suya. Sin embargo, me hacia gracia “Samuel”- ese era su nombre occidentalizado - un japonés muy guapo que parecía provenir de otro planeta por lo desubicado que se encontraba. 

"Samuel" siempre se sentaba solo. Un día se sentó junto a mi, creo que percibió que yo le gustaba a “Martinek" y quiso ponerle los dientes largos…

- Hey, where are you from?- me preguntó. Cuando le dije que era española, se sonrió y me prenguntó - How do you say “fever" in Spanish? (¿Cómo se dice “fever” en español?)

  • F-I-E-B-R-E - le respondí. 

Él soltó una carcajada, el checo resopló y Mr. Smith nos mandó a callar. Después Samuel comenzó a escribirme en japonés sobre la mesa y le contesté: Sorry, I don’t understand. (lo siento, no te entiendo). Comenzó a sonreírse nuevamente y continuó escribiéndome en japonés. Le escribí en español: "Estás muy bueno, juntos podríamos hacer algo realmente inolvidable". Sin entender nada de lo que había escrito, él me miró y me devolvió una amplia sonrisa, mientras Martinek se ponía cada vez más tenso.      
    
Cuando terminó la clase, el japonés se marchó sin decirme absolutamente nada y el checo se acercó para acompañarme, aunque yo no quería que se viniera conmigo. Al final, Martinek fue tan insistente y yo estaba tan enfadada con Samuel porque se había marchado sin decir nada que el checo me acompañó hasta casa.

Con el tiempo, me di cuenta de que el japonés le había echado un capote al checo para que lidiara conmigo. 

Aún me pregunto qué escribiría Samuel en la mesa. 





lunes, 16 de enero de 2017

Nadie te dirá que será difícil dejarlo todo atrás, pero que aún será mucho más duro mirar hacia un futuro inestable y que tan solo tendrás el presente. Nadie te comentará que habrá días que caminarás sobre una cuerda floja emocional sin las redes o el apoyo de tus mejores amigos o de la familia. 

Nadie, absolutamente nadie, te asesorara de que hay un punto en el que aún no serás del sitio al que has llegado y que dejarás de ser rápido del sitio del que te marchaste. 

Nadie te avisará del sentimiento horrorosamente áspero de dejar de pertenecer, pues la gente que dejaste atrás seguirán con sus vidas y la gente a la que acabas de conocer temerá hacerte un hueco en sus apretadas agendas y, ni digamos, en sus corazones. 

Nadie te lo contará, querid@ emigrante.