JAULA

Su salvaje negrura adormecida se diluye entre las sombras encerrada en un recinto de cristal. Pienso que, probablemente, naciera entre transparentes barrotes y nunca conoció más libertad que los límites de esa prisión.      

Qué triste verla danzar como de puntillas con los ojos fijos en la nada.
Una selva en la que nunca corrió, corre latente por su sangre. A veces, parece invocarla con sus rugidos.

Ni su piel es tan oscura como la cárcel en la que es exhibida.

Ni su fiereza se asemeja a la crueldad de los hombres que quebraron las alas de una libertad que intuye, pero que no conoce, ni conocerá jamás.


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