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Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

lunes, 10 de octubre de 2016

ICEBERG

Acabábamos de mantener relaciones y estábamos desnudos en la cama-¿Y ahora qué?- me preguntó- No pareces la típica chica que se acueste con alguien una noche- me dijo.   
  • Nunca llegamos a conocer en realidad a las personas, ni si quiera yo me conozco a mi misma- le dije. Pensé, en el fondo, que ese pensamiento provenía de alguien a la que le daba miedo abrir plenamente su corazón.
  • ¿Y tú? ¿Qué tipo de hombre eres?- le pregunté para intentar desviar la conversación. 
  • No sé si me creerás, pero soy hombre de relaciones. He tenido pocas aventuras de una noche- Algo en él me hacía pensar que lo que decía era cierto. Recordé el tembleque de sus manos al desabrocharme el sujetador…Y titubeé y me sinceré- ¿Sabes? ¡Lo peor de mí es que siempre me enamoro de alguien que no es ese alguien! 
  • Tal vez, muchas de las cosas que percibimos son proyecciones de cómo creemos que son las personas- me respondió.
  • Soy experta en sazonar e inventar cualidades inexistentes en las personas…y el resultado siempre es el mismo- le dije- me enamoro de alguien que no existe, una persona que tan solo existe en mi cabeza…
  • ¡La persona existe, pero no es quien tú creías que era!- exclamó.
  • Me levanté de la cama, tomé un boli de mi bolso y comencé a dibujar en su pecho - ¿Ves este iceberg? Pues la punta, es lo que se ve, es lo superficial de tu persona, es decir: tu físico, tu edad, tus gestos, tu manera de hablar, de vestir, lo que me has parecido…- Él afirmaba- …pero la mayor parte de tu persona, es decir: tu personalidad, el carácter, tus experiencias vitales y  creencias…- le comenté -  permanecen hundidas bajo las gélidas aguas del océano que, en realidad, es tu pecho…
  • ¿Ajam?- seguía afirmando.
  • Pues, soy horrorosamente mala buceadora, así que me limito a nadar por las inmediaciones dando vueltas y vueltas al iceberg para imaginar lo que hay debajo, pero tan solo puedo inventarme lo que hay.


A la mañana siguiente, me desperté por el ruido de la puerta, venían sirviendo el desayuno junto al cual había una nota: 


“Si algún día estás preparada para bucear sin criogenizarte, aquí te dejo mi número de teléfono".  


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