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Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

domingo, 26 de julio de 2015

#FelizDomingo #FelizLunes

Las grandes expectativas los fines de semana suelen convertirse en grandes decepciones los lunes. Siempre esperamos ese “algo extraordinario”. De hecho, nos pasamos tanto la vida esperando que nos olvidamos de vivir o, al menos, de disfrutar lo vivido. 
Y los domingos y los lunes se tornan, los primeros, tristes y, los segundos, tediosos. Los domingos son tristes porque nuestras expectativas no se cumplieron y los lunes son tediosos porque volvemos a la rutina sin que se haya producido ese “algo extraordinario”…

Semana tras semana, nos volvemos pesados y nos hundimos en la monotonía de la rutina vital.

¿Quizás debiéramos cambiar algo? ¿No creéis? 

No creo que sea cuestión de “vivir cada día como si fuera el último”, sino de “disfrutarlo” como si en verdad lo fuera. Y, con disfrutar, me refiero a degustar tanto los momentos de la rutina diaria como a paladear los cambios que da la vida: ¡Saber saborear! 

A menudo tenemos expectativas depositadas en nuestra vida, nuestros sueños e idealizaciones y está bien tenerlos…¿Pero de qué sirve esperar y esperar? Para que algo se haga realidad hay que hacer, actuar y luchar por y para que se cumpla: ¡Esforzarse en vez de quejarse!   

También tenemos que aprender a apreciar a quienes amamos, a quienes nos aman y lo que tenemos. Y, tal vez, una de las cosas más difíciles de conseguir es amarnos tal y como somos, querernos con nuestros defectos y virtudes y saber apreciarnos: ¡Apreciarse y apreciar! 

Por eso, os invitó a reflexionar, a tomar una hoja en blanco y escribir qué os gusta de los domingos y de los lunes. Os daréis cuenta que, al fin y al cabo, solo son días como otros. 



¡Os aliento a disfrutarlos!  

domingo, 19 de julio de 2015

MIZARU, KIKAZARU, IWAZARU


  • Hijo mío, compórtate- le decía su madre- “ver, oír y callar”- Esa parecía la clave de la buena  integración
  • Mamá, esa frase es una re-interpretación de los “tres monos”, una escultura del santuario de Toshogu en la cual aparecen tres simios tapándose ojos, oídos y boca- le respondió risueño. 
  • ¿¡Qué monos, ni monas!?- respondió la madre terminando de peinarle el flequillo.
  • Sí…Son los tres monos: Mizaru, Kikazaru, Iwazaru
  • ¿Ves? A esto me refiero…Siempre hablando cosas raras y cuestionándolo todo- dijo la madre suspirando profundamente. 

Su madre estaba orgullosa de tener una hijo de diez años tan inteligente, pero sabía que, de algún modo, esa inteligencia lo separaba y aislaba de los demás.

La madre recorrió el pasillo del colegio camino hacia el despacho del director, preguntándose qué habría hecho esta vez. 

  • ¡Buenos días! ¿Se puede?- dijo la madre.
  • Por supuesto, pasen y siéntense- respondió el director- Sra. Angeles la he citado para hablar de su hijo…

Angeles miró a su hijo con mirada fulminante cuestionándose qué demonios habría hecho esta vez…- ¡Usted dirá!- dijo dirigiendo de nuevo la mirada hacia el director. 

  • Su hijo se distrae en clase frecuentemente, no se integra con el resto de sus compañeros e interrumpe a los profesores para cuestionar y criticar los contenidos de las clases…-dijo el director.
  • Lo siento mucho, Sr. Roberto- asintió Angeles.- No volverá a pasar. 
  • No, no, noooo- dijo el director- No me refiero a eso. Me refiero a que tal vez este colegio no sea el lugar adecuado para su hijo…
  • ¡Ohhhhhh! Por favor, no la vayan a expulsar. Déle otra oportunidad, le garantizo que no lo volverá a hacer…- dijo la Sra. Angeles sofocada. 
  • No, no me está entendiendo. Su hijo tiene una inteligencia prodigiosa. La he citado para que dé autorización a hacerle unos exámenes específicos para comprobarla…-dijo el director. 
La Sra. Angeles sabía que algún día llegaría ese momento- ¿Y después de los exámenes qué?- preguntó al director. 

Es probable que su hijo vaya durante un año a un colegio para superdotados y, posteriormente, entre en la universidad- exclamó con cierto orgullo el director.

¿¡La universidad!?…Ohhh, pequeño mío- pensó Angeles sintiendo como si de un momento a otro su hijo se hubiese hecho mayor.

Bueno, Sra. Angeles…¿Qué opina de todo lo que le acabo de decir?- le dijo el director. 

La Sra Angeles se giró hacia el niño un poco perpleja de todo lo que acababa de escuchar y volvió a girarse hacia el director- Bueno- le dijo- No es mi futuro, ni el suyo. Es el de mi hijo. Así que creo que tenemos que escucharlo. 

-Esta mañana yo intentaba explicarle a mi madre la historia de los “tres monos sabios”: Kikazaru, Mizaru e Iwazaru

Kikazaru era el mono sordo el cual con su sentido de la vista observaba sin perder detalle los hechos, para luego comunicárselo a Mizaru. 
Mizaru era el mono ciego el cual con su sentido auditivo escuchaba atentamente todo lo que Kikazaru había visto y luego se lo transmitía a Iwazaru y éste, que estaba mudo, tomaba las decisiones frente a las observaciones y comentarios de Mizaru y Kikazaru. 

Es curioso, si nos basamos en los dones: Kikazaru puede observar, Mizaru puede escuchar e Iwazaru puede juzgar y actuar; pero si nos basamos en las carencias: Kikazaru no escucha, Mizaru no observa e Iwazaru no puede hablar. 

Usted director, mi madre y yo somos un poco como estos tres monos, en el buen y mal sentido. Cada uno sabe usar y rendir al máximo el don otorgado y tienen la sabiduría de adaptarlo para lograr su cometido en conjunto, pero individualmente ninguno de nosotros podemos resolver la totalidad del problema por separado. Por eso, creo que lo ideal para mi futuro es que los tres reflexionemos y tomemos una decisión conjunta.

Angeles salió del despacho orgullosa de su hijo- ¿Cómo dices que se llamaban esos monos?  

lunes, 13 de julio de 2015

¡A PUNTO DE SUTURARME!

  • Cariño, tú eres muy valiente- me dijo, mientras yo le sonreía con los labios más tensos que cuerdas de violín y prosiguió- Además si te paras a escuchar, compruebas que no se oye ni un solo alarido…¿No crees que la gente gritaría si le doliera?- Volví a sonreír tensamente, mientras pensaba que tal vez los alaridos vinieran luego en la intimidad de sus casas…
Se abrió la cortinilla y salió una sanitaria vestida de verde la cual me llamó por mi nombre y me invitó a pasar a una especie de corredor el cual tenía varias salas de intervenciones separadas por sus respectivas cortinillas. Desplegó una de las cortinillas y, ante mi, se abrió una sala llena de personas vestidas de verde y una camilla bastante alta con tres escalones para incorporarse a ella. 
  • Cuéntame: ¿qué te pasa? ¿Por qué estás aquí?- dijo quien parecía ser la cirujana. 
  • Le enseñé mi bulto del codo. 
  • Mmmmmmmm, esto no parece ni eczema, ni callo, ni rozadura, ni tampoco verruga, ni cúmulo de grasa venido a menos…parece una mancha en la piel. Dame los papeles del especialista. 
  • Abrí mi bolso, los tomé y se los dí.
  • Creo que el dermatólogo no lleva razón en el diagnostico…- dijo llamando a sus otras compañeras. 
  • Esta mancha con una simple crema se soluciona porque el bisturí eléctrico no lo veo aconsejable…-dijo una de ellas
  • A lo que otra añadió: ¿Y si se lo sajamos con el bisturí y le damos unos cuantos puntos?
  • A mí me parece que una crema es mejor que sajarselo, siempre hay tiempo para la cirugía
La cirujana se giró y me vio pálida: ¿Tú que opinas?- me preguntó.
  • Estoy totalmente de acuerdo con la opción de la crema.
  • ¡Estupendo! ¡Te lo vamos a sajar!- exclamó y prosiguió: 
  • ¡Tiéndete en la camilla!- Cogió una gasa y me rodeo el codo para no mancharme la ropa, tres luces cegadoras me daban en los ojos. La cirujana me marcó con un rotulador el codo y se fue directamente a ponerme tres buenas inyecciones de anestesia local…- Pásame el bisturí. 

En ese momento, mi mente empezó a pensar en las cortinillas: ¿Quién demonios pone un trozo de tela para separar una sala de espera de una sala quirúrgica en la que hay bisturís? ¡Una cortinilla! ¡Eso no es serio! Es como los separadores de colores y de plástico que se ponen en las carpetas para separar una asignatura de otra y que terminan rompiéndose a lo largo del año escolar…Separar, separan; pero como te descuides acaban los ejercicios de inglés en medio de los de biología. ¡Un verdadero desastre!

Noté como si rajaran tela; con una excepción, no era tela, era parte de mi codo que se lo llevaba el bisturí y me lo extraían con unas pinzas. Noté como la sangre me llegaba hasta el sobaco…Recordé la sandía que me había tomado la noche anterior…Cómo corría su jugo por mi muñeca hasta llegar al codo. ¡Qué fresca y buena está la sandía en verano! Entonces sentí una cuerda tensa tirándome del codo- Ya me deben estar dando los puntos…Pues, después de todo, no fue para tanto…-pensé.


  • ¿Ves?- dijo mi chico- Eres una valiente…- Le sonreí relajadamente y le dije: 
  • Vamos a un punto de información, tenemos que canjear los puntos que me han dado por un juego de toallas y un edredón nórdico. 

miércoles, 1 de julio de 2015

LA FUGITIVA


Juntaron a todos los pacientes para hablar. Pensó que los hacían ver la locura en la mente ajena, para reflejar la suya ante su propios ojos…
  • Tenéis que presentaros, decir lo que os ha ocurrido y porque estáis aquí- Era duro hablar, empezar a ser consciente de que estaba allí dentro. Recordó cuando llegó, le quitaron toda su ropa, se llevaron los cordones y todo tipo de ganchillo o goma del pelo. La habitaciones no tenían pomos en sus puertas y ventanas y estaban enrejadas de manera que no pudiera escapar, luego comprendió que era una medida para evitar el suicidio. El psiquiatra le cedió la palabra para que se presentara: 
  • Soy Celeste- dijo tímidamente- Estoy aquí porque hace tres días perdí la noción de la realidad, caí trastornada…Y, la verdad, es que no sé qué más decir.
  • Cuéntanos en que consistió ese caer trastornada- hizo hincapié el psiquiatra. 
  • Sufrí un brote psicótico en el cual me escapé asustada de casa- Celeste se mantuvo en silencio, no quería seguir hablando allí delante de todos los pacientes. Ahora que  la crisis había pasado hablar sobre ella le hacia sentirse como desnuda. Sin embargo, pronto descubrió que si quería salir de allí, tenía que hablarle a los médicos de lo sucedido. 

DIA1. ¿Por qué te escapaste? 
Me fui a rescatar a una mariposa la cual amaba que se estaba ahogando en mitad de la gran ciudad, pero llegué tarde y falleció. Por eso, compré una flores amarillas.

DIA2. ¿Por qué te escapastes? 
Me fui a rescatar a una persona que se estaba ahogando en mitad de la gran ciudad, pero llegué tarde y falleció. Por eso, compré unas flores amarillas.
DIA3. ¿Por qué te escapastes? 
Hace unos años vi morir a una chica en medio de una playa. Sentí que alguien se ahogaba en mitad de la gran ciudad, pero llegué tarde y falleció. Por eso, compré unas flores amarillas. 

DIA4. ¿Por qué te escapastes?
Tenía miedo. Recordé cuando se ahogó aquella chica y sentí que alguien que amaba se ahogaba, pero llegué tarde y falleció. Por eso, compré una flores amarillas.

DIA5.¿Por qué te escapastes?
Sentí miedo. Me ahogaba, llegué tarde y fallecí. Por eso, compré unas flores amarillas.

DIA6.¿Por qué te escapastes?
El miedo me ahogó, llegué tarde y me trastornó.


El séptimo día, Celeste llegó a casa, sintiendo un gran alivio al encontrar las flores amarillas marchitas.