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Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

miércoles, 6 de mayo de 2015

ESTAR



Estoy un poco cansada para escribir y es por eso por lo que hoy me he sentado a escribir porque escribir me relaja, hace que saque fuera cosas que ni yo misma sabía que están dentro. Alguna cosas parece que clavaran en el interior y necesitaran expulsarse como cuando te atragantas con un hueso y necesitas escupirlo…

Hoy recordé a mi abuelo, cuando me contó que había acompañado a mi abuela cuando enfermó, pero los médicos le dijeron que mi abuela estaba estable, él se marchó a casa para asearse y ella falleció. Mientras me narraba esta historia, recuerdo sus lágrimas: eran pequeñitas, muy redonditas y cristalinas…parecían piedras preciosas. 

¡Nunca lo había visto llorar así!

En aquel momento, sentí el sofoco de la angustia de sus sentimiento y me quedé sin palabras, sin saber qué decirle. Sin embargo, muchos años después habiendo madurado el tema, he aprendido que, aunque queramos, a veces no podemos estar en todos los momentos malos de las personas que amamos, hay situaciones que se tienen que afrontar de manera individual y, sin embargo, eso no significa que las personas que amamos estén solas o desamparadas de nuestro amor. 
Mi abuelo no pudo estar en la muerte de mi abuela. De la misma manera, que yo no supe estar para él cuando me narró su historia. 

Sin embargo, ambos estuvimos para ambos.