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Mostrando entradas de julio, 2015

#FelizDomingo #FelizLunes

Las grandes expectativas los fines de semana suelen convertirse en grandes decepciones los lunes. Siempre esperamos ese “algo extraordinario”. De hecho, nos pasamos tanto la vida esperando que nos olvidamos de vivir o, al menos, de disfrutar lo vivido.  Y los domingos y los lunes se tornan, los primeros, tristes y, los segundos, tediosos. Los domingos son tristes porque nuestras expectativas no se cumplieron y los lunes son tediosos porque volvemos a la rutina sin que se haya producido ese “algo extraordinario”…
Semana tras semana, nos volvemos pesados y nos hundimos en la monotonía de la rutina vital.
¿Quizás debiéramos cambiar algo? ¿No creéis? 
No creo que sea cuestión de “vivir cada día como si fuera el último”, sino de “disfrutarlo” como si en verdad lo fuera. Y, con disfrutar, me refiero a degustar tanto los momentos de la rutina diaria como a paladear los cambios que da la vida: ¡Saber saborear! 
A menudo tenemos expectativas depositadas en nuestra vida, nuestros sueños e idealizaci…

MIZARU, KIKAZARU, IWAZARU

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Hijo mío, compórtate- le decía su madre- “ver, oír y callar”- Esa parecía la clave de la buena  integraciónMamá, esa frase es una re-interpretación de los “tres monos”, una escultura del santuario de Toshogu en la cual aparecen tres simios tapándose ojos, oídos y boca- le respondió risueño. ¿¡Qué monos, ni monas!?- respondió la madre terminando de peinarle el flequillo.Sí…Son los tres monos: Mizaru, Kikazaru, Iwazaru¿Ves? A esto me refiero…Siempre hablando cosas raras y cuestionándolo todo- dijo la madre suspirando profundamente. 
Su madre estaba orgullosa de tener una hijo de diez años tan inteligente, pero sabía que, de algún modo, esa inteligencia lo separaba y aislaba de los demás.
La madre recorrió el pasillo del colegio camino hacia el despacho del director, preguntándose qué habría hecho esta vez. 
¡Buenos días! ¿Se puede?- dijo la madre.Por supuesto, pasen y siéntense- respondió el director- Sra. Angeles la he citado para hablar de su hijo…
Angeles miró a su hijo con mirada fulmin…

¡A PUNTO DE SUTURARME!

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Cariño, tú eres muy valiente- me dijo, mientras yo le sonreía con los labios más tensos que cuerdas de violín y prosiguió- Además si te paras a escuchar, compruebas que no se oye ni un solo alarido…¿No crees que la gente gritaría si le doliera?- Volví a sonreír tensamente, mientras pensaba que tal vez los alaridos vinieran luego en la intimidad de sus casas…Se abrió la cortinilla y salió una sanitaria vestida de verde la cual me llamó por mi nombre y me invitó a pasar a una especie de corredor el cual tenía varias salas de intervenciones separadas por sus respectivas cortinillas. Desplegó una de las cortinillas y, ante mi, se abrió una sala llena de personas vestidas de verde y una camilla bastante alta con tres escalones para incorporarse a ella.  Cuéntame: ¿qué te pasa? ¿Por qué estás aquí?- dijo quien parecía ser la cirujana. Le enseñé mi bulto del codo. Mmmmmmmm, esto no parece ni eczema, ni callo, ni rozadura, ni tampoco verruga, ni cúmulo de grasa venido a menos…parece una mancha…

LA FUGITIVA

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Juntaron a todos los pacientes para hablar. Pensó que los hacían ver la locura en la mente ajena, para reflejar la suya ante su propios ojos… Tenéis que presentaros, decir lo que os ha ocurrido y porque estáis aquí- Era duro hablar, empezar a ser consciente de que estaba allí dentro. Recordó cuando llegó, le quitaron toda su ropa, se llevaron los cordones y todo tipo de ganchillo o goma del pelo. La habitaciones no tenían pomos en sus puertas y ventanas y estaban enrejadas de manera que no pudiera escapar, luego comprendió que era una medida para evitar el suicidio. El psiquiatra le cedió la palabra para que se presentara: Soy Celeste- dijo tímidamente- Estoy aquí porque hace tres días perdí la noción de la realidad, caí trastornada…Y, la verdad, es que no sé qué más decir.Cuéntanos en que consistió ese caer trastornada- hizo hincapié el psiquiatra. Sufrí un brote psicótico en el cual me escapé asustada de casa- Celeste se mantuvo en silencio, no quería seguir hablando allí delante de …