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Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

martes, 20 de mayo de 2014

UN DÍA MUY CALUROSO


Imagínate un día muy caluroso.  Hace tanta calor que estás sudando. Entonces llegas a un lago en el que hay un gran árbol y, desde el árbol, se ve un lago de aguas limpias y cristalinas. Ese paisaje goza de una completa soledad, nadie te mira. ¿Qué harías?
-          ¿Hay alguien que pueda verme?- pregunté.
-          Nadie, absolutamente nadie- respondió.

(Piense usted su respuesta y continúe leyendo).


-          Me desnudaría y me tiraría al lago, supongo- respondí.
Él se sonrió- ¡Qué impulsiva!- exclamó.
-          ¿Qué quieres que haga si estoy sudorosa y muerta de calor?
-          Eres muy infiel- afirmó riéndose a carcajadas.
-          ¿¡Cómo!?
-          En este juego se mide la impulsividad y la capacidad de reprimir los deseos más internos, dependiendo de cómo actúes con respecto al “lago” y al “árbol”. Si, por ejemplo, hubieras decidido sentarte en el árbol y contemplar el lago, sería indicativo de que eres racional y no te dejas llevar por los impulsos de meterte en un lago desconocido.
-          ¡Coño! Ya podía medir la valentía y la adaptación hacia lo desconocido- le dije- Pues para tu información soy tan fiel, tan fiel que mi perra me aborrece por cansina…-refunfuñe- Impulsiva…¿Yo?
-          Si, muy impulsiva-respondió.
-          ¡Qué no!- dije encabronándome.
-          Sí, sí…
Pues toma: ¡Y le planté un beso para callarlo!

martes, 13 de mayo de 2014

¿Ojos claros u ojos oscuros?



Era 1968, la profesora de primaria Jane Eliot quería dar una lección sobre los efectos de la discriminación a sus alumnos.  Así que dividió la clase en dos grupos: La gente de ojos oscuros y la gente de ojos claros. 

El primer día, Eliot dijo a sus alumnos que tenía que comunicarles una importante noticia:
-          Os he separado porque tengo que deciros que los niños que tienen los ojos claros son superiores y más inteligentes que los niños que tienen los ojos oscuros. Por lo tanto, los niños de ojos claros pueden repetir la comida e ir al recreo, mientras que los niños de ojos oscuros no podrán gozar de estos privilegios porque sois más torpes y menos inteligentes.

La profesora tomó varios pañuelos y se los ató a los niños de los ojos oscuros para diferenciarlos como el grupo discriminado. Esta separación pronto tendría sus consecuencias, ya que empezaron las peleas y discusiones entre ambos bandos, cuando por regla general los niños eran amigos y se llevaban bien.

Al día siguiente, la profesora les dijo a los niños que había cometido un inmenso error y que el grupo más inteligente y superior era el grupo de los niños de ojos oscuros. Invirtió el rol de los grupos, dió los privilegios al otro grupo y señaló con un pañuelo al grupo de los niños de ojos claros para que se concienciaran que eran inferiores. El resultado fue sorprenderte, los niños de ojos oscuros, que en la clase anterior habían disminuido su autoestima, mostraban una autoestima más alta y realizaban los ejercicios bastante más rápido de lo que lo habían hecho en la clase del día anterior.

Al acabar el día, la señorita Eliot se sentó en la mesa y les dijo a sus alumnos:
-          Esto era solo un ejercicio, ninguno de vosotros sois inferiores o superiores por tener los ojos claros o oscuros - Y les preguntó- ¿No os parece injusto haberos sentidos discriminados por el color de vuestros ojos?
Los niños meditaron. Cada grupo había adoptado perfectamente el rol de dominantes y subordinados con los correspondientes estados de ánimo de alegría y tristeza en cada uno de ellos.

La profesora les dejó una enseñanza muy importante sobre el racimo o discriminación a aquellos alumnos.     

lunes, 5 de mayo de 2014

¡Para muestra un botón!

Hay botones y botones, los hay de todas las formas, tamaños y colores. Botones de dos ojos y botones de cuatro ojos capitanes de los piojos. También los hay sin agujeros como el de los pantalones vaqueros los cuales son de brillante metal. Hay botones a presión que cuando los cierras suena un “click” como cuando, si querer, pisas un escarabajo- esos no me sirven- pienso.  Botones con un ancla de marinero que parecen tan pesados que se fueran a hundir en el fondo de cualquier océano- éstos tampoco- Hay muchos botones en la caja de costura que tenía mi abuela guardada debajo de la máquina de coser….Botones que se han quedado sin ojal al que abrazarse. Los botones brillan en mis manos como monedas. Encontrar una pareja es difícil- ¡Mira, si hay un precioso botón color verde!….Si tuviera la suerte de encontrar su compañero que ha quedado huérfano, reuniría dos hermanos. Rebusco entre blancos, negros y azul marino que son una familia porque son los que más abundan, pero me he obcecado con el verde marino y brillante, el verde es mi color favorito.

-         ¡Ajá! ¡Por fin, te encuentro!

Tomo el maltrecho calcetín y, en el talón, le coso los dos botones que veo como, poco a poco, se convierten en unos preciosos ojos verdosos... 

...Et voilà!