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Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

jueves, 30 de enero de 2014

HE IS INSIDE !!!


Estaba en el metro de camino a casa, miré en mi bolso.- ¡Mierda!- Había olvidado el libro que solía leer para evadirme durante el trayecto. Aquella línea era poco transitada. En cada parada, subían y bajaban personas las cuales iban y venían, pero el computo total de personas hacia que el vagón estuviera prácticamente vacío.
Entonces, en la parada, Sant Ferrá, se subió él. Al principio, pensé que no podía ser él, que sería alguien que se le parecería mucho. Así que empecé a mirarlo disimuladamente, él trasteaba en su móvil….
¡COÑO!-Grité como una loca al darme cuenta de que sí, de que efectivamente era él. Entonces todo el vagón, incluido él, miró hacia mí, mientras yo agachaba la cabeza y me hacía la sueca.
 ¿Vosotros no tenéis una persona a la que admiráis mucho? Pues esa persona estaba en el mismo vagón que yo.
 Tenía muchas formas de reaccionar:

1.       Preguntarle si era él y decirle que admiro profundamente su trabajo
2.       Tirarme al cuello, mientras grito su nombre.
3.       Acercarme sigilosamente y pedirle algo: una foto, un autógrafo, si quiere ser el padre de mis hijos…
4.       No molestarle y dejarlo tranquilo.
5.       Bajarme y seguirlo, en plan adolescente o un psicópata.

Barajaba múltiples opciones, mientras el tiempo pasaba. No quería molestarle o invadir su privacidad, pero tampoco quería perder la oportunidad de intercambiar unas cuantas palabras o tener algún tipo de contacto. Así que me levanté del asiento, me acerqué al sitio donde él estaba y fingí que me caía, con tan mala suerte que hinqué la rodilla en el suelo y se oyó: ¡CRACK!
-¿Está bien?- Se levantó un señor al rescate. Mi admirado personaje se quedó perplejo, mirando sin saber muy bien que había pasado o qué hacer.
Me quedé inmóvil, no me salían las palabras. Empecé a reírme y a llorar al mismo tiempo. No sabía si me reía por la vergüenza y  lloraba por el golpe o viceversa.  
Cuando me levantaron, me senté casi a su lado. Estaba tan muerta de vergüenza que me quedé calladita. Entonces él se acercó y me dijo: ¿Te duele?
Y yo le respondí: Me duele, pero si tú te preocupas, me duele un poco menos.

lunes, 20 de enero de 2014

La estación al final del túnel.



-          ¿Abuelo, qué haces aquí?- Dije mirándolo de la cabeza a los pies, estaba hecho un pincel, tan ágil como un galgo. Estaba sorprendida, no lo recordaba tan enérgico y con tanta fuerza desde hacia tiempo.
-           Vente conmigo, tenemos que llegarnos a casa de tu abuela a recoger unas cosas.
Tomé el bolso y cerré la puerta. Me señaló  un coche aparcado en la acera.
- ¿Es tuyo?- exclamé sorprendida.
-  Anda, toma asiento- dijo abriendo la puerta.

Cuando llegamos a casa de mi abuela, mi abuelo dijo: Toma las cosas que necesites, ella ya no va a volver.  Siempre he pensado que volver a casa de una persona amada que ha fallecido a por sus cosas es doloroso, pero  proviniendo de mi abuelo, sus palabras no me causaron ni tristeza, ni melancolía.

Tomé algunas cosas y mi abuelo me llevó de vuelta a mi casa donde, al despedirse, me abrazó diciéndome- No te preocupes, ya nos veremos. Y ahí terminó el sueño- Le dije a Ricardo- Hacía mucho tiempo que no soñaba con mi abuelo, lleva muerto más de diez años.
- Para ti, es muy reciente aún soñar con tu abuela. Así que sueñas con tu abuelo que es una muerte que tienes más superada- Me dijo Ricardo- Tu abuelo te ha hablado en sueños para decirte que tu abuela está bien.

Comencé a llorar.

- ¿Por qué lloras?- Preguntó extrañado Ricardo.- ¿Es de tristeza? Si el sueño es bonito, te dicen que están bien y que ya os veréis.
-          No sabía explicarle porque lloraba, era una mezcla de emoción, de incertidumbre, de pena…Era cómo cuando te quedas en el arden del tren viendo marcharse a alguien al que amas y que sabes que ya no volverá, sin saber si os veréis cuando tú tomes el mismo tren o si vuestros destinos serán diferentes…
-          - Confía en tus sueños- dijo Ricardo- Confía en lo que te dijo tu abuelo: No te preocupes, ya nos veremos-Dijo abrazándome tan fuerte como  mi abuelo.
     - Tal vez, todos vayamos a la misma estación.- pensé. 


sábado, 11 de enero de 2014

Si algún día muero...


Las misas no van conmigo: Ahora te santiguas, ahora te levantas, ahora te sientas, ahora daros la paz, ahora rezamos por el alma de la difunta. Aquella tarde tocaba misa por el entierro de mi abuela, mis sentimientos estaba más sosegados. Allí estaba toda la familia y allegados. De repente, vi que mi prima llevaba un chalequito de color violeta.
-         
      - Hola abuela. ¿Cómo estás?- Dije besándola y me senté a su lado, mientras mis padres y Ricardo la saludaban.
-         - Pues aquí haciéndole un chaleco a tu prima, María, que me ha traído la lana de color violeta tan bonita- Tenía un trazo cuadrado tricotado- ¡Aquí me aburro mucho!
 Ricardo cogió el trozo de chaleco observando el trazado de puntos- ¿Cuánto tarda usted en hacer esto?- Le preguntó a mi abuela.  A mí, me hacía mucha gracia lo educado que era, siempre la trataba de usted
-          Pues depende, ahora me cuesta más porque veo menos- le respondió mi abuela.

- Podéis daros la paz- dijo el cura y el recuerdo se desvaneció. Le di la paz a Ricardo y a mi hermano, Adrián,  que eran los que estaban sentados junto a mí. Cuando volví a sentarme recordé lo que me había dejado mi abuela. Recordé lo último, una pequeña brujita que había hecho a mano para mí….pero el cura volvió a sacarme de mis recuerdos: “Porque todos somos hijos de Dios”- Y ahí empezó un monólogo en el que se quejaba de que los padres no bautizaban a sus hijos y que dejaban esa decisión para cuando ellos fueran mayores. En aquel momento, quise levantarme y gritarle al cura: “¿Pero qué coño me importa a mí que las personas no se inscriban en su Iglesia?”…Después pensé en lo ridículo de la situación, mi abuela no era católica, ni iba a misa…y con su carácter seguro que hubiera tenido los ovarios de levantarse y sino gritar, al menos irse. 

-Ricardo- le dije, mientras cenaba con él-  si algún día me muero, por favor, no me hagáis una misa… Vosotros quedáis todos, familiares y amigos, para comer.  

sábado, 4 de enero de 2014

EL VIENTO FUERTE




Me gustan los días de viento fuerte, cerrar los ojos y abrir los brazos…pensar que vas a salir volando.

Mi abuela ha fallecido. Llegué al tanatorio, saludé a la familia y me senté en un sillón de cuero negro. Soplaba viento fuerte en la sala, estaba tan triste que quería salir volando de allí.

Entonces encendieron una luz en una habitación contigua con una cristalera, la gente que se iba asomando, salía tocada. Algunos lloraban, otros salían serios, algunos ni se acercaban. 

Me asomé a la vidriera, allí estaba mi abuela: Parecía pesada, estaba quieta, como dormida.  
Pensé que ella  ya se había ido, había salido volando y solo había dejado la cáscara de su cuerpo.

Por eso, me gustan los días de viento fuerte, cerrar los ojos y abrir los brazos…pensar que las personas, que se han ido volando, nos susurran sus nombres al oído.


Dedicado a mi abuela, Josefina.