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“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

sábado, 29 de marzo de 2014

¿El camino de las agujas o el de los alfileres?


¿Alguna vez has tenido un sueño erótico conmigo?- me preguntó.
-          Una vez tuve un sueño raro. Soñé que estábamos cocinando juntos y me corté un dedo. Entonces tomaste mi mano, agarraste el dedo del cual manaba sangre y lo chupaste. Sentí un placer profundo e intenso. Tus labios pintados por el rojo carmín de la sangre destacaban apetitosos y llamaban poderosamente mi atención. Entonces, te besé y ese enrojecido de tus labios se fue aclarando hasta que me desperté.
-          ¡Vaya sueños eróticos más raros tienes! Normalmente, en los sueños eróticos, la gente termina acostándose y teniendo sexo-Espetó.   
Me reí porque sabía que, en el fondo, lo que él quería era que le narrará una tórrida aventura sexual en la que interactuábamos los dos.- Mira- le dije, mientras buscaba mi tablet- Te voy a leer una de las primeras versiones orales de Caperucita…
Puso los ojos como platos- Venga ya, no me jodas. ¿Eso qué tiene de erótico?-Preguntó.
Ahora verás- dije y comencé a leer:


Había una vez una niñita a la que su madre le dijo que llevara pan y leche a su abuela. Mientras la niña caminaba por el bosque, un lobo se le acercó y le preguntó adonde se dirigía.
– A la casa de mi abuela, le contestó.
– ¿Qué camino vas a tomar, el camino de las agujas o el de los alfileres?
– El camino de las agujas.

El lobo tomó el camino de los alfileres y llegó primero a la casa. Mató a la abuela, puso su sangre en una botella y partió su carne en rebanadas sobre un platón. Después se vistió con el camisón de la abuela y esperó acostado en la cama. La niña tocó a la puerta.

– Entra, hijita.
– ¿Cómo estás, abuelita? Te traje pan y leche.
– Come tú también, hijita. Hay carne y vino en la alacena.

La pequeña niña comió así lo que se le ofrecía; mientras lo hacía, un gatito dijo:

– ¡Cochina! ¡Has comido la carne y has bebido la sangre de tu abuela!

Después el lobo le dijo:

– Desvístete y métete en la cama conmigo.
– ¿Dónde pongo mi delantal?
– Tíralo al fuego; nunca más lo necesitarás.

Cada vez que se quitaba una prenda (el corpiño, la falda, las enaguas y las medias), la niña hacía la misma pregunta; y cada vez el lobo le contestaba:

– Tírala al fuego; nunca más la necesitarás.

Cuando la niña se metió en la cama, preguntó:

– Abuela, ¿por qué estás tan peluda?
– Para calentarme mejor, hijita.
– Abuela, ¿por qué tienes esos hombros tan grandes?
– Para poder cargar mejor la leña, hijita.
– Abuela, ¿por qué tienes esas uñas tan grandes?
– Para rascarme mejor, hijita.
– Abuela, ¿por qué tienes esos dientes tan grandes?
- Para comerte mejor, hijita. Y el lobo se la comió.”
© Robert Darnton. “La gran matanza de gatos y otros episodios de la historia de la cultura francesa”. Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1987.

-          ¿Qué te ha parecido?- le dije al terminar de leerlo.
-          No veo el erotismo.
-          No lo ves porque está escondido tras la metáfora al igual que en mi sueño. Hay erotismos explícitos y erotismos implícitos...
Se sonrió-¿Entonces no me vas a contar un sueño erótico?
-          Para qué te voy a contar un sueño erótico pudiendo crear algo eróticamente real contigo- Le respondí.
-          ¿Qué camino vas a tomar, el camino de las agujas o el de los alfileres?-Dijo burlándose.
-           El camino de los alfileres porque así llegó antes, me haces un striptease y te espero desnuda en la cama para comerte mejor.

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