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viernes, 28 de febrero de 2014

El arte de saber perder

No sé si me lo regalaron al nacer o lo compró mi madre, pero mi primer osito de peluche le llamé “Yaqui”…Pasaba horas y horas con él, lo abrazaba, dormía con él y lo amaba como si fuese un ser vivo. Se le cayeron los ojos y mi madre le cosió dos botones.

Nunca me separaba de él.
  
Un día, tras muchos remiendos, mi madre lo tiró y me dijo que se había perdido. Aquella fue mi primera pérdida importante. Lloré por mi osito, lloré por el hueco que había dejado en mis días y en mis noches, pero sobre todo lloré por el hueco que había dejado en mi pequeño e infantil corazón.

¡Vaya pérdida!
¡Fue un desastre!

Me regalaron un peluche diferente, pero no era "Yaqui". El hecho de no ser “Yaqui” marcaba en mi alma aún más su ausencia.   
Pasaron los años y me regalaron muchos peluches diferentes. Ninguno sirvió de consuelo. Buscaba a "Yaqui" en cada peluche y nunca lo encontraba, pero cada búsqueda de "Yaqui", me llevaba a encontrar peluches de diferentes formas, tejidos y colores.
"Yaqui" me ha enseñado que cuando uno busca algo perdido, se encuentra con cosas que jamás esperaba hallar.
Con el tiempo, dejé de buscar a Yaqui.
Ahora nos reencontramos en el recuerdo.
Ahora me he dado cuenta de que siempre estuvo albergado en mi corazón.


Un arte. Elizabeth Bishop.

El arte de perder no es muy difícil;
tantas cosas contienen el germen
de la pérdida, pero perderlas no es un desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la inquietud de perder
las llaves de las puertas, la horas malgastadas.
El arte de perder no es muy difícil.
Después intenta perder lejana, rápidamente:
lugares, y nombres, y la escala siguiente
de tu viaje. Nada de eso será un desastre.
Perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! desaparecieron
la última o la penúltima de mis tres queridas casas.
El arte de perder no es muy difícil.
Perdí dos ciudades entrañables. Y un inmenso
reino que era mío, dos ríos y un continente.
Los extraño, pero no ha sido un desastre.
Ni aun perdiéndote a ti (la cariñosa voz, el gesto
que amo) me podré engañar. Es evidente
que el arte de perder no es muy difícil,
aunque pueda parecer (¡escríbelo!) un desastre.

4 comentarios:

  1. Muy chula, tan bonito el poema de Elizabeth Bishop como tu texto con esa vivencia infantil tan dulce.

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  2. Gracias Moonligth.

    Estudié a Elizabeth Bishop en la carrera, pero nunca había leído este poema hasta el otro día que lo escuché en una pelicula y me encantó. En castellano, pierde un poco de musicalidad y rima, pero quería compartirlo en español para que todos lo entendiéramos. Abrazo y gracias por tu comentario.

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  3. Gracias, Paz! Aunque ya me gustaría que el poema fuera mío y el texto de Bishop :)

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