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“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

sábado, 30 de marzo de 2013

EL PODER DE LAS PALABRAS

Las palabras son herramientas importantes que nos sirven para comunicarnos y construir nuestro mundo. Con ellas, podemos expresar lo que pensamos, lo que sentimos y, por lo tanto, lo que somos. El siguiente video muestra "el poder de las palabras".
¡Espero que os guste!

 

lunes, 18 de marzo de 2013

LA ESPERA



 El otro día estaba sentada en un bar, tomándome un café y releyendo un libro. Me pusé a observar a una chica que estaba en la acera de enfrente. Iba minuciosamente vestida, un lindo vestido, tacones y bolso a juego, el pelo suelto y bien peinado, maquillada de manera natural. ¡Iba muy guapa!.  

Miré el reloj, faltaban cinco minutos para las cinco de la tarde, así que deduje que probablemente había quedado a en punto con alguien.
Pasaron diez minutos y nadie venía, veinte minutos y seguían si aparecer ninguna persona. Ella miraba su reloj. Su cara que, al principio, lucía radiante y llena de ilusión, se iba apagando y entristeciendo con el paso del tiempo.

Por un instante, me sentí conmovida por su espera y deseé que llegara la persona a la que tanto esperaba. Pasada una hora, pensé que ya la llegada más que una alegría, sería una tragedia porque nadie que te ama, te hace esperar todo ese tiempo.

domingo, 10 de marzo de 2013

Sin que el tiempo nos pese, ni la lluvia nos moje.



 Hoy es domingo y llueve en mi ciudad, toca sacar el paraguas.

Siempre he pensado que los paraguas son los seres más depresivos que hay, solo ven el cielo cuando tiene nubes negras. Algunas personas también lo usan cuando hay mucho sol, pero ahí ya pierde el nombre el “paraguas” para ser “parasol”.
A veces me pregunto si los paraguas aprendieron a no mojarse por mucho que les caiga. A lo mejor la lluvia ya no les moja por más negro que esté su cielo, tal vez todo les resbala y solo piensan en llegar a su paragüero con suerte o a un paragüero ajeno.

Los paraguas son seres que se ven afectados por las adversidades del tiempo. Indudablemente no son los únicos, el tiempo también afecta a las personas:

En mi caso, no sé que día me gusta más si el viernes o el sábado, ni cual me gusta menos si el domingo o el lunes. El miércoles está en tierra de nadie. Los jueves se dejan querer porque se acercan a los viernes y los martes son menos amados al arrimar sus hombros a los lunes. Y ya sé que ningún día se diferenciaría del otro, sino fuera por su nombre. Sin embargo, hay domingos como los de hoy en los que me siento un poco triste, pero mi tristeza del domingo no se debe a la pereza de empezar un lunes, sino a la nostalgia de abandonar una semana a la que ya le he cogido cariño.
Es el factor psicológico del paso del tiempo, como cuando tachas días en el calendario y van pasando los meses o cuando miras un reloj en el que las horas parece correr más rápido por las mañanas cuando las agujas tienen que bajar de las doce a las seis, pero las tardes se hacen más largas por el esfuerzo del subir de las manecillas.

El discurrir del tiempo esconde el discurrir de la vida. Creo que si los paraguas aprendieron o se acostumbraron a vivir con esas desavenencias del tiempo, nosotros también podemos. Tal vez, hay que aprender a pasar por la vida sin que el tiempo nos pese, ni la lluvia nos moje.