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domingo, 10 de marzo de 2013

Sin que el tiempo nos pese, ni la lluvia nos moje.



 Hoy es domingo y llueve en mi ciudad, toca sacar el paraguas.

Siempre he pensado que los paraguas son los seres más depresivos que hay, solo ven el cielo cuando tiene nubes negras. Algunas personas también lo usan cuando hay mucho sol, pero ahí ya pierde el nombre el “paraguas” para ser “parasol”.
A veces me pregunto si los paraguas aprendieron a no mojarse por mucho que les caiga. A lo mejor la lluvia ya no les moja por más negro que esté su cielo, tal vez todo les resbala y solo piensan en llegar a su paragüero con suerte o a un paragüero ajeno.

Los paraguas son seres que se ven afectados por las adversidades del tiempo. Indudablemente no son los únicos, el tiempo también afecta a las personas:

En mi caso, no sé que día me gusta más si el viernes o el sábado, ni cual me gusta menos si el domingo o el lunes. El miércoles está en tierra de nadie. Los jueves se dejan querer porque se acercan a los viernes y los martes son menos amados al arrimar sus hombros a los lunes. Y ya sé que ningún día se diferenciaría del otro, sino fuera por su nombre. Sin embargo, hay domingos como los de hoy en los que me siento un poco triste, pero mi tristeza del domingo no se debe a la pereza de empezar un lunes, sino a la nostalgia de abandonar una semana a la que ya le he cogido cariño.
Es el factor psicológico del paso del tiempo, como cuando tachas días en el calendario y van pasando los meses o cuando miras un reloj en el que las horas parece correr más rápido por las mañanas cuando las agujas tienen que bajar de las doce a las seis, pero las tardes se hacen más largas por el esfuerzo del subir de las manecillas.

El discurrir del tiempo esconde el discurrir de la vida. Creo que si los paraguas aprendieron o se acostumbraron a vivir con esas desavenencias del tiempo, nosotros también podemos. Tal vez, hay que aprender a pasar por la vida sin que el tiempo nos pese, ni la lluvia nos moje.      

5 comentarios:

  1. Hooola, que envidia me da ese paraguas le resbalan las cosas.. me falta un poco de eso. :)

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  2. Ya ves, Cristián. Los paraguas por más que llueven, nunca le traspasa el agua. ¡Virtudes de ser impermeables!...Aunque a veces también es placentero mojarse :)

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  3. Vaya chorrada de post

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  4. Intrascendente y profundo a la vez... curioso, yo veo los paraguas más como ONGs que te ayudan sin pedir nada a cambio.

    Compartido en Upnews.es : Sin que el tiempo nos pese, ni la lluvia nos moje., donde podéis votarlo para que llegue a portada.



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  5. Anónimo: Más que chorrada es un chorrito. No pretendía ser ni más, ni menos que eso.

    Upnews: Gracias por compartirlo en tu página. No conocía Upnews, pero me parece una página interesante. De hecho, me he suscrito.

    Saludos para todos!

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