LA ESPERA



 El otro día estaba sentada en un bar, tomándome un café y releyendo un libro. Me pusé a observar a una chica que estaba en la acera de enfrente. Iba minuciosamente vestida, un lindo vestido, tacones y bolso a juego, el pelo suelto y bien peinado, maquillada de manera natural. ¡Iba muy guapa!.  

Miré el reloj, faltaban cinco minutos para las cinco de la tarde, así que deduje que probablemente había quedado a en punto con alguien.
Pasaron diez minutos y nadie venía, veinte minutos y seguían si aparecer ninguna persona. Ella miraba su reloj. Su cara que, al principio, lucía radiante y llena de ilusión, se iba apagando y entristeciendo con el paso del tiempo.

Por un instante, me sentí conmovida por su espera y deseé que llegara la persona a la que tanto esperaba. Pasada una hora, pensé que ya la llegada más que una alegría, sería una tragedia porque nadie que te ama, te hace esperar todo ese tiempo.

Comentarios

  1. Que fortuna tienen algunos, a mi nunca una mujer me esperó mas de 5 minutos (siempre estuve antes)

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  2. Buenas Hugo,

    Eso es muy caballeroso de tu parte. La verdad es que no es común ver esperar a chicas. Normalmente, somos nosotras las tardonas.
    No me gusta la impuntualidad por ninguna de las partes, me parece un gesto egoísta y egocéntrico hacer esperar a alguien nuestra llegada.

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