LA CESTA



Me regalaste una cesta de mimbre. Le imaginé un futuro lleno de picnic al aire libre contemplando el cielo, con nubes de día a las que dar nombre y estrellas de noche con las que soñar.
Hoy la cesta corona mi armario cubierta por el polvo. Cartas de amor amarillean marchitándose con el paso del tiempo en su interior y, reposan como en un ataúd, los  recuerdos de un amor que pudo haber sido y no fue.

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