LA PANTERA



Las rejas de las jaulas del zoo han dado lugar a urnas de cristal en las que los animales quedan expuestos como en escaparates al disparo de las cámaras, prisioneros de las miradas. A veces si uno se acerca lo suficiente al cristal queda preso junto a la pantera, reflejado como en un espejo, dentro de su jaula.
Entonces nace la inquietante duda:
¿Me devoraría? ¿Le devorará el deseo de libertad a esa pantera que nació en cautividad?
Tal vez sienta el rugido del instinto salvaje.
Tal vez fuera como el pájaro liberado de su jaula que vuelve a ella porque no conoce otra realidad más allá de la existente.

Tal vez sea, como esa pantera, devorador y devorado.

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