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Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

lunes, 22 de octubre de 2012

EL LECTOR



-         Me has comentado que tienes un blog, pero nunca me has hablado sobre a quién o quienes te diriges- Me preguntó desde la intimidad que aportaba la sala. Ella se encontraba situada en su silla junto al diván en el que me encontraba recostada:
-         De manera general, escribo para todo aquel que quiera leerme…
-         ¿Existe algún lector concreto en el que pienses cuando escribes?- Acentuó la psicóloga- Siempre me dejaba descuadrada, después de más de cincuenta visitas a su consulta, aquella psicoterapeuta me conocía a la perfección y dirigía su pregunta hacia donde le interesaba.
-         Bueno… Pienso en Brad Pitt- Bromeé. La psicóloga anotó algo en su libretita, siempre lo hacía cuando tras preguntarme algo, le salía por peteneras o con una broma. Me mantuve un buen rato en silencio, cogiendo impulso para superar la vergüenza que me daba decirle que soñaba con que él me leyera.
-         Hay un lector en concreto- Susurré bajito.
-         Háblame de él- dijo la psicóloga- Háblame de la persona en la que piensas cuando escribes.
-         Es una persona a la cual admiro, siempre imaginé cómo reaccionaria ante lo que escribo. Pienso en él, en si le gustaría, si le haría sonreír o, tal vez, si se emocionaría entre mis líneas…A veces me acaricia la idea de imaginarlo releyendo el blog tras la pantalla de su ordenador con una buena taza de café o recostado en su cama en pijama antes de dormir.
-         ¿Escribes por él?- Me preguntó.
-         Escribo para ellos, para ese lector en concreto que, al fin y al cabo, son todos los demás, escribo para enamorarlo, para enamorarles; pero escribo por mí, por expresar y exteriorizar todo lo que siento y, sobretodo, escribo por y para contar.

La psicóloga se quedó en silencio y descuadrada con la respuesta, después de las más de cincuenta visitas se daba cuenta de que aún no conocía tan bien como pensaba a su paciente.