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Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

lunes, 18 de junio de 2012

EL SALTO DEL TIGRE



- Tú ya sabes que soy bastante exigente- Me decía Erika- Pero es que últimamente no ligo nada de nada…- Me comunicaba mi querida amiga agitando nerviosamente el recién vertido azucarillo en su café- He probado todo, he bajado el listón, ya sabes que siempre me han gustado los demasiadamente guapos, pero la necesidad sexual es la necesidad…  

Le observo aguantándome las ganas locas de reír- Tampoco será pa’ tanto, mujer- Le digo intentando animarla.

¡Claro! Y lo dice la que tiene “coitus segurus” con su novio día si y día también- Me dice- De verdad, el otro día estaba tan desesperada que le tiré la caña a Gonzalo- me dice en voz bajita, tan bajita que parece susurrarme, como si estuviera contándome su mayor secreto inconfesable.

¿Gonzalo? ¿Qué Gonzalo?- Intento hacer memoria.

¿Quién va a ser? Gonzalo, mi amigo de la infancia- Responde.

¿¿¿¿ El informático???? – Digo ya sin poder contenerme…- ¿Pero ese muchacho sabe lo qué es la libido? - Le pico irónicamente, mientras mis carcajadas suenan ya por todo el bar.

-         ¡Qué mal rato! Si te contara…- Dice echándose ambas manos abiertas a la cara y cerrándolas para presionar su boca.
-         Cuenta, cuenta…No te vayas a hacer ahora la interesante. No me puedes dejar así, que una necesitada sexual como tú ya sabe lo que jode que la dejen a medias- digo mojando mis labios en el capuchino.

- Pues verás, siempre he tenido sospechas de que le gustaba a Gonzalo, así que como estaba desesperada, lo llamé diciéndole que se me había roto el ordenador…Ya sabes cómo es, siempre tan servicial.    

- ¡Ajam!- La miro con los ojos abiertos como platos.

-         Pues vino, yo le estaba esperando envuelta en una toalla con la excusa de que iba a tomar una ducha, mientras él encendía la torre de mi ordenador para echarle un vistazo. Así que me metí en el baño para tomar consciencia de cómo iba a atacarle estratégicamente...

-         ¡Esto se pone interesante!- Digo apartando mi capuchino.

-         Salgo en bolas…Prométeme que esto no se lo vas a contar a nadie- Hace una pausa en su historia- Prométemelo por tu cómico favorito- Dice mirándome fijamente.

-         Te lo juro por Gila.

-         ¡Serás pánfila!. Por uno que no esté muerto…- Se ríe.

-         Te lo juro por Piedrahita.

-         ¿¡Qué piensas que hizo!?- Dice poniéndose más roja que un tomate.

-         No sé…¿Alabar al cielo en el nombre de Jehova por verte desnuda?.

-         Se tiró desde la ventana…-Dice cambiando totalmente la expresión de su cara.

-         ¡Venga ya! ¿Te estás quedando conmigo? No seas petarda- Le replico.

-         Como lo oyes, estoy completamente en serio. No bromeo, cayó al patio desde mi primer piso.

-         ¡Ostras! ¡Pues si que le gustabas! ¿no?...- Me cachondeo.

-         No seas cabrona que se rompió un pie, tuvimos que dar parte de cómo se había accidentado y llamar a una ambulancia.

-         ¡Madre mía! La próxima vez que tengas ganas de…bueno, necesidades sexuales. Apúntate  a mi gimnasio, tiene baño turco que es una habitación húmedamente caliente, la gente ya va caldeadita de por sí y casi desnuda…pero lo mejor es que, si atacas en plan tigresa, no tienen ventanas por donde huir- Le digo riéndome- Además si se te escapa la presa, siempre puedes darte un baño en el SPA que eso siempre relaja las necesidades sex-afectivas. Por cierto, tampoco creo que pase nada si lo cuento, ¿no?...

-         Como lo largues, vete buscando un nicho cercano al de tu cómico favorito.

-         JA-JA-JA, Con ese genio, no me extraña que saltara.           

sábado, 16 de junio de 2012

MAGO OGAM

Voy andando calle abajo, cuando presencio lo que parece un antiguo teatro. En la fachada principal del edificio, observo unas carteleras de espectáculos carcomidas por el paso del tiempo; una de ellas, acapara mi atención. En ella, se anuncia la función del MAGO OGAM, cuya intensa mirada penetrante parece sugerirme hipnóticamente a entrar.

Miro en ambos sentidos, la calle está desierta. Uno de los tablones que tapian el portón del teatro está suelto dejando un hueco suficientemente grande para poder ser atravesado por mi menudo cuerpo, entro pisando un cristal que cruje al romperse alertando a un par de palomas que echan a volar, elevando su vuelo hasta una gran viga en el techo que queda bastante elevado.

Llego a una sala de prominentes colores rojizos, casi diría que de tacto amelocotonado. Sacudo el polvo de una de las butacas centrales de la primera fila y tomo cómodamente asiento. El telón parecen algo raído lo cual provoca una extraña sensación de nostalgia en mí.
Miro el reloj son las 8:00. Justo es la hora de inicio de show que se anunciaba en la cartelera. Suena una música de la cual no logro localizar el origen de su procedencia. Se focaliza un haz de luz en el escenario y entre una cortina de intenso humo aparece:

Una gran capa que cubre todo el cuerpo,

MAGO OGAM:

BIENVENIDO
-¡Déjate sumir en este sueño!-

La voz me envuelve, su cuerpo oculto hace que centre en él  toda la atención de mi mirada.

El tiempo pasa:
...TIC-TAC-TIC-TAC-TIC-TAC...
Te sientes adormecido a cada golpe de T y de C
...TIC-TAC-TIC-TAC...
más pesado
...TIC-TAC-TIC...
Te pesan los ojos cada vez más,
...TAC...
Pesados
...TIC...
Adormecidos
...TAC...
Duerme.
...TIC...
Ya, estás dormido
...TAC...
¡SUEÑA!
TIC-TAC.


Cuando abro los ojos, algo me envuelve. Despliego esas envolturas como si fuera una mariposa que acaba de desplegar sus alas.
No logro entender porque estoy encima del escenario.
Tomo mi reloj, marca las 8:08

...TIC-TAC-TIC-TAC-TIC-TAC...
...TIC-TAC-TIC...
...TAC...
...TIC...
...TAC...
...TIC...
...TAC...
¡TIC-TAC! 

Mi corazón se acelera con su ritmo, mientras en la tapa del reloj puedo leer:
  
MAGO OGAM
¡BIENVENIDO!
-¡Déjate sumir en esta vida!-

lunes, 11 de junio de 2012

CREA Y ABRE TUS PROPIAS PUERTAS


Hace unos años soñaba con comenzar mi vida adulta. Se camuflaba en mí el sueño de todo joven, el anhelo de libertad y el espíritu de echar a volar  fuera de la protección del nido. Aún estaba estudiando, así que como era favorable para mis estudios, decidí llevar a cabo esa ilusión por medio de una plaza de Erasmus para estudiar en una universidad extranjera.
Sorprendentemente, descubrí como entre mis mismos compañeros luchaban competitivamente con uñas y dientes por las mismas plazas: Londrés.  
Había un total de seis plazas para Londrés y éramos una treintena de alumnos con notas similares.
Aquello parecía una jauría de hienas luchando por conseguir llevarse el trozo de carne más codiciado de la presa. Así que acojonada, casi muerta del miedo, por ver a aquellas bestias pardas, tomé mi folio de solicitud y me fui a la secretaría de mi facultad para pedir un extracto informativo con la lista de los destinos ofertados en Inglaterra.
Había que rellenar la solicitud con el nombre de tres destinos en orden de preferencia. Se asignarían las plazas de acuerdo a las opciones escogidas por orden y  al expediente académico junto a otros méritos de cada alumno.
Mi selección del destino se basó concretamente en el total desconociendo del lugar, así descubrí el nombre de una ciudad que hasta aquel entonces no sabía ni que existía. Tomé mi rotulador azul, apunté el nombre en la palma de mi mano y me trasladé al pasillo junto al aula cinco en el cual se encontraba el mapa de Reino Unido. Una vez localizado el punto estratégico en el mapa, tomé dirección a la maquina del café y me saqué un capuccino. Sorbito a sorbito, subí las escaleras hasta el aula de informática en la cual gasté toda la mañana descubriendo e investigando sobre el lugar desconocido albergado en la palma de mi mano.
Cinco minutos antes de que cerrara secretaria, escribí con letra clara el nombre de la ciudad en mi solicitud y lo entregué en el despacho correspondiente junto con el resto de los alumnos que se habían pasado la mañana discutiendo entre ellos.   

-         ¿Qué plaza has escogido?- Me preguntó una compañera.  
-         He puesto Hull como mi primera y única opción- Le respondí.
Con tono orgulloso y triunfal por haber puesto como primera plaza  “Londres” dictaminó: ¡Pufffffffffffff! Ese sitio no lo conocen ni sus habitantes (Bueno, exactamente, mi compañera no dijo eso. Exclamó: “Ese sitio no sabe en dónde queda ni su puta madre- Pero en un texto literario de la envergadura como el que estoy escribiendo, no cabe este tipo de frases xD).

La resolución final consistió en que de esas treinta personas que eligieron “Londres” como primera opción, solo pudieron disfrutar del viaje seis personas que era el número de plazas existentes. Veintitantos de mis compañeros se quedaron desilusionados por ser descartados después su arduo combate a muerte por las plazas y nunca más quisieron repetir tal hazaña, cerrando su mente a vivir aquella experiencia por no haber conseguido su codiciado lugar de deseo.

HULL, esa ciudad de destino desconocido por todos mis compañeros y por toda la gente de mi entorno e, incluso, creo que por sus habitantes, resultó ser la plaza que me otorgaron directamente, sin necesidad ni de comparar expedientes de compañeros con el mío porque el desconocimiento hizo que nadie optara por ella. Al final, Hull fue un lugar lleno de posibilidades que me brindó miles de puertas personales y laborales.

De todo aquello aprendí una lección: A veces todas las personas luchan o compiten por entrar por la misma puerta conocida, aquella puerta que saben que con seguridad les llevará por el camino hasta el lugar en el que desean estar. A veces, la vida no consiste en luchar contra las personas por entrar por las mismas puertas, sino en descubrir nuestras propias puertas desconocidas, ser capaces de abrirlas y atrevernos a pasarlas para llegar por un camino propio al mismo destino.   

martes, 5 de junio de 2012

PSICOANÁLISIS "A TAPA LEVANTADA"


¿Tienes alguna manía? Cuéntame- Me preguntó la psicóloga.

Mmmmmm…Déjame pensar, a ver…Mmmm, siempre he odiado bañarme con la tapa del váter levantada- Le respondí

Profundicemos- dijo suavemente- Háblame sobre esa manía y las sensaciones que te suscita el váter.

Profundizar en el retrete no es un tema que me guste- Le dije siendo consciente de lo ridícula que sonaba mi frase- Básicamente, lo odio. Odio el váter, cuando estoy en la bañera: ¡No soporto ver su tapa levantada!...Ya sé lo que pensará, las relaciones mentales que usted puede estar haciéndose: “El váter como símbolo de los bajos instintos”, etcétera, etcétera... 
  
-         ¡Ajam!- musitó la psicóloga- Continue...

...Cuando estoy relajada, bañándome y, de repente, veo en frente la figura triunfal de váter con su tapa abierta, siento su mirada fría, yo lo miró y pienso: “Sé lo que estás pensando, canalla”.

-         ¿En qué cree qué piensa un váter?- pregunta la psicóloga mirándome por lo alto de sus gafas.
-         Piensa: ¡Ahora es el momento!. Sé que está esperando el momento en el cual no le preste atención para desplegar su periscopio…¿Sabe? Ese cabrón quiere lanzarme un misil en cuánto me tenga en su punto de mira y esté desprevenida.

La psicóloga se queda perpleja- ¿Siente algo más?

-         Por supuesto, cuando la tapa se queda levantada y oigo hacer gárgaras al váter. Ese ruido tan portentoso es indicador del carácter flemático de su interior. Además estar metida en agua e imaginarse las flemas es repulsivamente asqueroso. Solo pienso: “¡Santo Dios! ¡Tengo que levantarme a cerrar esa tapa! Ese hijo de perra es capaz de comunicar sus tuberías con las del baño. A mí me gusta bañarme relajada y no pensando que ese cabrón me tiene preparada una escenita porno-nefasta de lluvia dorada o algo escatológicamente peor”

La  psicóloga se aguanta la risa- Sí, sí... Sé lo que usted está pensando. Piensa que estoy loca- le digo.

-         No, mujer...Relájate. Estás aquí para hablar y reflexionar sobre tus pensamientos- Me intenta calmar, disimulando su risa con una sonrisa de amabilidad- ¿Siente algún miedo?- Me alienta a proseguir para que no pierda el hilo.

 - Bueno, teniendo en cuenta que una vez soñé que del retrete salía una bola peluda y me mordía en el culo…No sé si es miedo o no, pero cuando estoy plácidamente recostada en la pileta con la tapa abierta, siento resquemor, como respeto…Ya sabe, la gente tira a sus “mascotitas” por las cloacas y los desagües. ¿Quién le dice a usted que cuándo se hagan grandes y fuertes no quieran volver para vengarse de sus malos dueños?...¿Y si se confunden y salen por mi inodoro? ¡Uffff! Se me pone la piel de gallina.
Esos son los motivos que me impulsan a cerrar la tapa del váter, antes de bañarme…o a salir del baño, cuando está la tapa abierta para cerrarla.

La psicóloga toma nota: ¿Sientes esto solo durante el baño? ¿A qué crees que se debe?

- Sí, solo durante el baño...Ya sé que debería tener motivos para preocuparme durante todo el día, pero es que convivir con un novio que siempre se va dejando la tapa levantada es la major terapia...Por eso, podríamos pasar a otro tema ¿No cree?   

-         Bueno, con la sesión de hoy, hemos tenido suficiente –Se despide la psicóloga, mirándome cuan váter, con el gesto impasible de Keanu Reeve en Matrix.

Me despido, mientras cierro la tapa de mis sesos y me voy.  

domingo, 3 de junio de 2012

Entre hojas sueña Ofelia, sueña el poeta


 El sauce llora sus hojas sobre el río. A los pies, en la sombra, el tronco acuna a Ofelia que entona canciones de antaño envuelta entre sus ramas.

El viento le susurra el nombre de su amado, despeinando los mechones de unos cabellos rizados que esconde la belleza de su juventud.     

Perdidos sus ojos buscan en el río, el  fiel reflejo de sí misma que al intentar asir con sus manos, ella rompe. Cae, sucumbe en la superficie rota del frío río para encontrarse bajo las gélidas aguas de su locura. 
Una muerte expectante en un altar de nenúfares donde la novia deposita su ramo.
De todas las flores, la flor más hermosa se le escurre entre los dedos...Allá, corriente abajo, Ofelia se desliza dormida en un lecho de helecho, mientras el poeta como sauce ahoga entre sus hojas esta pérdida en las aguas.

"Ofelia de Dinamarca" 
de Miguel de Unamuno.
Rosa de nube de carne
Ofelia de Dinamarca,
tu mirada, sueñe o duerma,
es de Esfinge la mirada.
En el azul del abismo
de tus niñas - todo o nada,
¿ser o no ser?-, ¿es espuma
o poso de vida tu alma?

No te vayas monja, espérame
cantando viejas baladas,
suéñame mientras te sueño,
brízame la hora que falta.
Y si los sueños se esfuman
- ¿el resto es silencio? -, almohada
hazme de tus muslos, virgen.