...Se pasean por aquí...

Entrada destacada

Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

viernes, 10 de agosto de 2012

¿Qué...te pongo?


-         .Estoy enamorada del carnicero- Me dijo.
-         ¿Cuál de ellos?- le comenté.
-         Cristina, en la carnicería, hay un hombre de sesenta años viudo con cinco hijos que tienen ya más cuerpo que él y, un apuesto ayudante, un joven de treinta y pocos que es soltero y acaba de entrar…¡Piensa un poco!
-          Pues no sé, no me mires así…Yo es que es entrar en la carnicería y no tengo ojos nada más que para el solomillo ibérico.
-         Debe de ser que aún no has sido atendida por él porque te aseguro que si lo hubieses conocido, te acordarías…Es el Brad Pitt de la carne, de pectorales forjados, ojillos azules brillantes, carita de niño travieso y más labia que…
-         …que lengua tiene una vaca?- digo, mientras sorbo mi granizada de limón.
-         Ya te estás pasando con la mofa…
-         No, no me mofo…Solo completaba tu descripción física del producto...Digo del chaval- me rio- ¿Lo conoces? ¿Has entablado conversación con él?- Me apresuro a preguntarle.
-         El otro día fui a comprar dos kilos de pollo y me quedé petrificada delante de la vitrina cuando me preguntó- ¿Qué te pongo?
-         Haberle dicho: "Me pones a míl…"
-         ¡Qué cosas tienes! Siempre con la guasa. Sí, tú ríete, pero quien ríe el último....
-         No mujer no me rió de ti, solo digo que deberías lanzarte…No puedes tener la boca hecha aguas por esos lomos y no probar suerte.
-         No me gusta lanzarme, no me gusta ir detrás de ningún chico…¡Ya sabes cómo soy!.
-         No digo que vayas detrás, digo que le sueltes algo ingenioso…No sé: ¡Qué buenas carnes tienes! ¡Vaya rabo de toro! ¡Me gustan tus salchichas frescas!
-         ¡Menuda sinvergüenza estás hecha!- Me dice.
-         ¡Gracias! Yo también te amo…
-         Ya sabes, los hombres no entienden de indirectas

Me despido de ella guiñándole un ojo y cuando nos perdemos de vista, echó a andar para la carnicería. En ella, el apuesto chico está colocando las pechugas perfectamente en el mostrador…

-         ¡Buenos días!- Me saluda nada más entrar. 
-     ¡Buenas! ¡Qué pechugas más sugerentes tienes!- Le digo con la sinvergonzoneria propia y la parte ajena correspondiente que le falta a mí amiga.
-         ¿Qué quieres?- Me pregunta sonriéndose.
-         Quiero un kilo de alitas- le digo mirando a la carne con ojos golosos.
-         ¿Algo más?- Me dice el muchacho terminando de envolverme las alitas tras haberlas troceado…
-         Pues verás: Sí, tengo algo más que decirte…- Le digo mientras me mira con sus ojos atentos- Tengo una amiga que el otro día se pasó por aquí a por un par de kilos de pollo, es guapísima, así rubiaza, con unas pechugas mejor puestas que las que tiene ese pavo- le digo señalándoselo- está de muy buen ver, tiene los ojillos verdes brillantes y carilla de niña traviesa, pero la pobre es un poco cortada…Suele pasarse mucho por aquí. Yo sé que eres carnicero, pero si te gusta y no estás comprometido, tírale la caña que ella está soltera. ¡Y es un buen partido, una buena muchacha!
      ...¡¡¡Ahhhh!! Y por cierto, ni se te ocurra decirle que te he dicho nada que me mata- le digo mientras sacó el monedero- ¿Cuánto te debo?
-         Invita la casa- dice el carnicero, mientras yo me alejo eufórica por mi amiga y con un kilo de alitas gratis.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada