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Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

martes, 3 de julio de 2012

SUPERFICIE

Aquel psicópata me había atado a la fuerza a una silla de esas que tienen ruedas y había prendido frente a mí un fuego.Intenté gritar, pero mis gritos quedaban camuflados entre sus carcajadas que sonaban con un gran efecto resonante y difuminador de eco.

-¿Sabes lo qué es el miedo?- Me preguntaba, mientras acercaba mi silla a la hoguera.
Mentalemente, no era capaz de responderle, pero los latidos frenéticos de mi corazón aterrado intuían la respuesta a su pregunta: TOC-TOC-TOC-TOC-TOC-TOC-TOC...latía cada vez más rápido y más rápido-¿Qué quieres de mí?...Por favor, déjeme en paz.- Le suplicaba, mientras apuntillaba mis pies al suelo con la máxima resistencia y me agitaba tan frenéticamente como me era posible con la esperanza de escapar o, al menos, volcar la silla.

El hombre me mostró dos objetos tapados. Con una mano, descubrió un bidón de gasolina, Con la otra, una cubeta de agua helada. Con un gesto de sastisfacción volvió a preguntar- ¿Lo sientes?, ¿Sientes el miedo?

-¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! Por favor, libérame de este sufrimiento- Gritaba, mientras sentía como el calor de la candela cercana golpeaba mi cuerpo haciéndolo sudar, pero aún más axfixiante que el calor era el humo que tenía a mis pulmones al límite de una hiperventilación.

Aquel sádico tomó el cubo de agua helada y me lo arrojó con desprecio a la cara- ¿Sabes?- exclamó-Eres mi esclava porque yo controlo tu miedo - Sentenció. 

- ¡NO!....Se equivoca- Grité-Podrás controlar mis miedos, pero nunca podrás controlar mis sueños- Le dijé y cerrando mis ojos, comencé a sentir cada gota helada de esa cubeta sobre mi piel y mi cabello empapado por el agua.Así visualicé mi cuerpo completamente desnudo, sin ataduras y manteniendo mi respiración, me imaginé sumergida para bucear a través de unas claras y transparentes aguas cristalinas formadas por una gran cascada.
 
Saqué la cabeza del agua para coger aire, pero al abrír los ojos, no había ni fuego, ni agua.
Solo yo, envuelta por sedosas sábanas blancas.  

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