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lunes, 11 de junio de 2012

CREA Y ABRE TUS PROPIAS PUERTAS


Hace unos años soñaba con comenzar mi vida adulta. Se camuflaba en mí el sueño de todo joven, el anhelo de libertad y el espíritu de echar a volar  fuera de la protección del nido. Aún estaba estudiando, así que como era favorable para mis estudios, decidí llevar a cabo esa ilusión por medio de una plaza de Erasmus para estudiar en una universidad extranjera.
Sorprendentemente, descubrí como entre mis mismos compañeros luchaban competitivamente con uñas y dientes por las mismas plazas: Londrés.  
Había un total de seis plazas para Londrés y éramos una treintena de alumnos con notas similares.
Aquello parecía una jauría de hienas luchando por conseguir llevarse el trozo de carne más codiciado de la presa. Así que acojonada, casi muerta del miedo, por ver a aquellas bestias pardas, tomé mi folio de solicitud y me fui a la secretaría de mi facultad para pedir un extracto informativo con la lista de los destinos ofertados en Inglaterra.
Había que rellenar la solicitud con el nombre de tres destinos en orden de preferencia. Se asignarían las plazas de acuerdo a las opciones escogidas por orden y  al expediente académico junto a otros méritos de cada alumno.
Mi selección del destino se basó concretamente en el total desconociendo del lugar, así descubrí el nombre de una ciudad que hasta aquel entonces no sabía ni que existía. Tomé mi rotulador azul, apunté el nombre en la palma de mi mano y me trasladé al pasillo junto al aula cinco en el cual se encontraba el mapa de Reino Unido. Una vez localizado el punto estratégico en el mapa, tomé dirección a la maquina del café y me saqué un capuccino. Sorbito a sorbito, subí las escaleras hasta el aula de informática en la cual gasté toda la mañana descubriendo e investigando sobre el lugar desconocido albergado en la palma de mi mano.
Cinco minutos antes de que cerrara secretaria, escribí con letra clara el nombre de la ciudad en mi solicitud y lo entregué en el despacho correspondiente junto con el resto de los alumnos que se habían pasado la mañana discutiendo entre ellos.   

-         ¿Qué plaza has escogido?- Me preguntó una compañera.  
-         He puesto Hull como mi primera y única opción- Le respondí.
Con tono orgulloso y triunfal por haber puesto como primera plaza  “Londres” dictaminó: ¡Pufffffffffffff! Ese sitio no lo conocen ni sus habitantes (Bueno, exactamente, mi compañera no dijo eso. Exclamó: “Ese sitio no sabe en dónde queda ni su puta madre- Pero en un texto literario de la envergadura como el que estoy escribiendo, no cabe este tipo de frases xD).

La resolución final consistió en que de esas treinta personas que eligieron “Londres” como primera opción, solo pudieron disfrutar del viaje seis personas que era el número de plazas existentes. Veintitantos de mis compañeros se quedaron desilusionados por ser descartados después su arduo combate a muerte por las plazas y nunca más quisieron repetir tal hazaña, cerrando su mente a vivir aquella experiencia por no haber conseguido su codiciado lugar de deseo.

HULL, esa ciudad de destino desconocido por todos mis compañeros y por toda la gente de mi entorno e, incluso, creo que por sus habitantes, resultó ser la plaza que me otorgaron directamente, sin necesidad ni de comparar expedientes de compañeros con el mío porque el desconocimiento hizo que nadie optara por ella. Al final, Hull fue un lugar lleno de posibilidades que me brindó miles de puertas personales y laborales.

De todo aquello aprendí una lección: A veces todas las personas luchan o compiten por entrar por la misma puerta conocida, aquella puerta que saben que con seguridad les llevará por el camino hasta el lugar en el que desean estar. A veces, la vida no consiste en luchar contra las personas por entrar por las mismas puertas, sino en descubrir nuestras propias puertas desconocidas, ser capaces de abrirlas y atrevernos a pasarlas para llegar por un camino propio al mismo destino.   

3 comentarios:

  1. Muy bien dicho! Colaborar en lugar de competir

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  2. Sí, competir en el supermercado con carreras de carritos por los pasillos de las salsas, mientras entonamos la banda sonora de Carros de Fuego de fondo xD

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