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Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

domingo, 23 de enero de 2011

EL ESCALOFRÍO DEL DESEO


Me puso la mano sobre la rodilla por debajo de la mesa y un escalofrío recorrió mi pierna hacia arriba, hacia la parte más interna de mis muslos. Mis labios deseaban saborearlo como se saborea el chocolate, derritiéndolo lentamente. Lo busqué con una mirada cargada de deseo que ansiaba dispararse y acercándome hacia él cómo quien va a susurrar un secreto al oído, le besé el cuello subiendo lentamente hasta el lóbulo de su oreja donde mi lengua permaneció enredada hasta que consiguió desatar al deseo.
Frenéticamente, él me mordió los labios para fundirlos con los míos en un abrazo.

Hoy me puso la mano en la rodilla por debajo de la mesa, sentí un escalofrío que recorrió mi pierna hacia arriba, hacia la parte más interna de mis muslos.
La imaginación anidó en mi cabeza, la pasión albergó mi cuerpo y él se cobijó en mi pecho.

sábado, 15 de enero de 2011

LA MESA DEL MAGO


Sobre la mesa había una chistera.
“Esta chistera es la puerta a otra dimensión, una dimensión mágica” explicó el mago que, introduciendo su mano, sacó de ella un mullido conejo.
La gente se quedó boquiabierta. Todos, menos yo que al terminar el espectáculo me acerqué al mago y le dije “Está claro, la mesa sobre la que descansa la chistera está trucada. Ese es el motivo por el que lleva un mantel”
“¡Vaya!. Parece que no has disfrutado de la magia. Veamos, ¿Qué te gustaría que saliera de la chistera?” me preguntó el ilusionista. Con mi tono más sarcástico exclamé: “El hombre de mi vida”. El mago me dio la chistera, levantó el mantel y exclamó: “Pues por aquí debajo parece no encontrarse… ¡Espera, mira en el fondo de la chistera!”.
Al introducir la mano encontré un as de corazones firmado con un número de teléfono. Desde entonces creo en la magia, es lo que tiene ser la novia de un mago.

jueves, 6 de enero de 2011

GENTE QUE SE MONTA SUS PROPIAS HISTORIAS DE VAMPIROS


- "Tengo una información que te puede servir de inspiración para tu novela. Llámame, quedamos para tomar té y te cuento. Un beso".
Este mensaje en mi contestador era como un tatuaje en el pecho de un marinero, algo difícil de pasar desapercibido. Así de fácil le fue a Edward conseguir una cita conmigo.
- ¿Cuál es esa información tan prometedora?- le dije fijando mis ojos en los suyos.
- Es una historia real en la que creo que se inspiró el mismo Bram Stoker...Un suceso acontecido en un pequeño pueblo de Estados Unidos conocido como “La última vampiro de Nueva Inglaterra”. Todo comenzó cuando la tragedia se cernió sobre la familia de George Brown. Primero murieron la esposa y la menor de sus hijas, Mery. Siete años más tarde, cayó enfermo su hijo, Edwin. El doctor Seward viéndose incapacitado para curarlo recomendó a George Brown que mandará a su hijo a Colorado donde un clima más favorable podría contribuir a su recuperación.
- ¿Qué sucedió entonces?- Le pregunté llena de curiosidad.
- Pasados dos años, Edwin regresó, aún más enfermo, al pueblo cuando su hermana Mercy Lena también falleció con los mismos síntomas…
- ¿De qué síntomas se trataba?- le dije sin parpadear.
- De palidez extrema acompañada de tos con vómitos de sangre, mareos, vértigos, fiebre y sudoración nocturna que no le dejaban pegar ojo...
- ¿Tuberculosis?-dije en tono dubitativo.
- Sí, pero piensa que en aquellos tiempos no era una enfermedad conocida y ya sabes que la superstición cubre todos los huecos causados por la ignorancia. Así que la gente se montó su propia historia de vampiros…
- ¿Ah si?
- Sí, sí…Llevado por las habladurías y el afán de salvar a su hijo, el señor Brown permitió la exhumación de los cadáveres. Encontraron a la esposa momificada y la hija menor era un amasijo de huesos, hasta aquí todo correcto, pero cuando abrieron la tumba de Mercy Lena, la cual había sido enterrada nueve semanas antes, ésta tenía un aspecto rozagante y sus uñas y cabellos habían crecido.
- ¡¡Joder!!-exclamé sobrecogida.
- Si, ese mismo sentimiento de sorpresa y miedo experimentaron las gentes de aquel pueblo que convencidos de que Mercy Lena era una vampiro solo se les ocurrió abrirle el pecho, sacarle el corazón y quemarlo…¿Te recuerda a algo?
- Por supuesto, me recuerda a que cuando muera quiero ser incinerada.
Edward soltó una carcajada.
- ¿Supongo que te refieres al personaje de Lucy de Drácula?- continué.
- Exacto- dijo Edward con entusiasmo- ¿Por cierto, sabes lo que hicieron con las cenizas del corazón? Un mejunje para salvar sin éxito a Edwin…- Antes de que terminara la frase, me había levantado de la silla de la cafetería y me había colocado mi gabardina roja, Edward se quedó perplejo
-¿Pero ya te vas Stephenie?- comentó.
-Sí Edward, tengo prisa, pero gracias por la historia- dije dándole dos besos.

Tres años después, mi novela "Crespúsculo" había sido un éxito. Se había traducido a más de treinta y siete idiomas y había vendido más de veinticinco millones de copias. La historia que me contó mi compañero, Edward Cullen, no me había servido de inspiración, pero al menos su nombre iba genial para el protagonista de la Saga.