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Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

viernes, 30 de abril de 2010

RISOTERAPIA: LA NIÑA QUE NO ESTABA POSEÍDA

"Cuentos para Ulises" es una sección Juan Carlos Ortega, en el programa de RNE “No es un día cualquiera” que dirige y presenta Pepa Fernández. El otro día se pudo escuchar este maravilloso cuento cargado de humor que cuelgo en mi blog para compartirlo con todos vosotros y que se titula "la niña que no estaba poseída":

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miércoles, 28 de abril de 2010

EL PELIRROJO


El pueblo donde Elisa vivía era demasiado pequeño, tan pequeño que todos conocían a todos. La ventaja de aquel lugar era la familiaridad y la confianza de sus gentes que formaban una gran comunidad, pero como dice el refrán:
¡A veces la confianza da asco!...
... y aquel era un pueblo tan diminuto que cada persona que en él habitaba tenía su apodo y la historia de cada familia era conocida por todos. De manera que el más mínimo detalle que se saliera fuera de lo común o tradicional era considerado como raro, diferente y distintivo. Por desgracia, allí ser diferente era símbolo de exclusión, pero no era de extrañar puesto que la mayoría de sus gentes nacían, vivían y morían en aquel lugar, un lugar tan apartado que jamás había pasado por allí extranjero alguno.
Tal vez ese fuera el motivo por el cual los padres de Elisa pusieron el grito en el cielo cuando se enteraron de que su hija decidió marcharse a vivir a Escocia durante año y medio: ¿Qué se le habría perdido allí a una de las chicas más queridas y respetadas del pueblo?
Al final los padres cedieron y Elisa consiguió realizar su sueño de vivir en Escocia. El problema fue que regresó embarazada junto a un novio escocés llamado Marc. Si se hubiera quedado embarazada de un chico del pueblo, el problema hubiera sido grave, pero hubiera tenido fácil solución:
¡Una boda exprés y asunto resuelto!.
Pero aquel escocés, un chico alto, delgado, paliducho como si nunca le hubiese dado la luz del sol, pelirrojo con largas greñas y de ojos verdes tan claros que te reflejabas al mirarte en ellos, sumamente destartalado…¿Cómo se había podido enamorar Elisa de un chico así?. Además hablaba el español de una manera rara, palabras sueltas que chapurreaba como si se tratara de un bebe que está aprendiendo a hablar y, la mayor parte del tiempo, hablaba un idioma extraño, el inglés, que nadie salvo Elisa entendía, sus costumbres y manera de vestir eran raras. No sabía lo que era el jamón, ni la siesta, ni un botijo, ni la vendimia:
¡ Aquel chico era un extraterrestre en aquel pueblo!

TO BE CONTINUED...

jueves, 22 de abril de 2010

LA BAJADA DEL INFIERNO.

Aquella carretera que sinuosamente se deslizaba bordeando unos escarpados acantilados había robado muchas vidas, tal vez ese era el motivo por el cual la habían bautizado como “La bajada del Infierno”.
El inspector O’Brien que había visto muchos atardeceres desde allí, inhaló profundamente la última calada de su cigarrillo y apagó el pitillo sobre el asfalto. En aquel tipo de accidentes automovilísticos era común hacer un parte que recogiera el incidente. ¡Puro protocolo!
O’Brien tomó su grabadora:
- El vehículo, un cadillac rojo, descapotable, cuyo modelo parece ser un DeVille Cabrio del 79, se salió en una de las curvas. Una chica de unos aproximadamente 28 años de edad, probablemente la copiloto, ha fallecido al salir despedida del auto. No obstante, será preciso hacer las pruebas de la autopsia para certificar su muerte- aclarado esto, paró la grabación y se detuvo minuciosamente sobre el asfalto en el que no había indicios de frenazos, aunque los neumáticos habían dibujado la marca de varios volantazos sobre la pista.
- ¡Qué extraño!- pensó sorprendido el inspector mientras pulsaba de nuevo el botón de grabación- El conductor, un varón de 30 años, ha sobrevivido al accidente gracias al cinturón de seguridad que lo retuvo en su asiento y un grueso troco ha frenado la caída del coche manteniéndolo en suspensión a una altura de más de cincuenta metros hasta que los equipos de rescate han llegado. Cuando rescataron al muchacho, éste se encontraba con pérdida total de consciencia por lo cual ha sido imposible recoger su versión de los hechos.

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O’Brien leyó los resultados de la autopsia realizada por el Dr M. Hilton en el cual se podía leer lo siguiente:

Nombre: Allison Ritser
Sexo: Mujer
Raza: Blanca
Edad: 28 años.
Causas del fallecimiento: Múltiples contusiones y fuerte golpe en la cabeza provocado por una caída desde gran altura.
Observaciones: El cuerpo presentaba un hematoma en el cuello que podría estar presente antes del accidente.

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Unos días después…

El conductor llamado James era entrevistado por el inspector.

O’Brien: ¡Hola!. ¿Cómo está usted?
James: Bien dentro de lo posible, pero destrozado por la muerte de mi mujer.
O’Brien: Venía a tomarle declaración sobre el accidente. Cuénteme, ¿cómo sucedió?.
James: Bajaba por la carretera y, al darme cuenta que los frenos no funcionaban, perdí el control del auto. Intenté evitar la caída dando varios volantazos, pero por desgracia ya era demasiado tarde.
O’Brien: ¿Su mujer y usted iban discutiendo?
James: No, en absoluto, regresábamos de una cena en la masion de uno de nuestros mejores amigos. Íbamos hablando sobre la velada.
O’Brien reflexiono unos segundos antes de dispararle su pregunta:
- ¿Sabe cómo pudo hacerse su mujer un moratón en el cuello?
James: No, la verdad es que no tengo la más mínima idea de cómo se lo hizo.

El inspector O’Brien tenía un sexto sentido para saber cuando alguien mentía y no cabía la menor duda de que la última respuesta de James no había sido del todo sincera.

Continuará...

lunes, 19 de abril de 2010

El amanecer

Es de noche y en una cama de sabanas blancas, tendida yace una enferma anciana de cabellos blancos como la nieve. Un joven de mediana edad coge con fuerza su mano. Por las mejillas de éste resbalan las lágrimas como gotas de rocío que se escurren en la madrugada.
Él se sienta en la cama junto a ella y la abraza. La anciana le muestra su cuello y el joven hinca sus colmillos en la pálida piel y, gota a gota, sorbe la sangre de la anciana en un último gesto de amor hacia ella. El seco cuerpo sin vida de su amada cae posándose en el lecho.
Una eternidad sin ella es la mayor de mis maldiciones- piensa el joven que andando se aleja para esperar un amanecer con el que desvanecerse.

lunes, 12 de abril de 2010

Los días lluviosos

Pulsa "play" y escucha mientras lees...



Los días lluviosos me gustan porque suelo jugar a hacerme la despistada y olvidar el
paraguas en casa sabiendo que me cobijarás bajo el tuyo. Me encanta sentir cómo posas tu brazo por encima de mi espalda y nos acurrucamos para no mojarnos, pero al final siempre nos mojamos.

Los días lluviosos me gustan porque, llegamos a casa, empapados, chorreando y muertos de frío sabiendo que nos cobijaremos bajo la ducha. Me encanta sentir cómo tu piel se acerca a la mía y nos acurrucamos para no mojarnos, pero al final siempre nos mojamos.

Los días lluviosos me gustan porque nos mojamos sabiendo que nos cobijaremos el uno en el otro.


jueves, 8 de abril de 2010

SU MANERA DE AMAR LOS LIBROS


Cada persona tiene sus manías con los libros, sus maneras y costumbres de tratarlos.
Hay gente que lee la sinopsis, otros la primera página o una hoja al azar. En su caso, comprobaréis como se detiene en el final, las últimas palabras son muy importantes para ella. Por este motivo, lee los últimos párrafos y dependiendo de cómo un libro despida la historia que cuenta decide leerla al completo.
Pero aunque empiece leyendo el final, le gusta ser la primera que lee un libro recién comprado, es decir, no soporta que otra persona empiece su libro antes de que ella lo haga. Ya lo sé, parece un hábito absurdo, pero tiene su explicación y es que le encanta ese aroma de los libros nuevos y su textura. Esas hojas tan lisas y bien planchaditas, las que cuestan hasta trabajo de abrir, le producen un tremendo gozo acariciarlas y olerlas por primera vez.
Una vez abierto el libro, ella puede hacer la lectura desde la intimidad del cuarto de baño o de su cama hasta al aire libre en un jardín, sentada en una cafetería o en un medio de transporte público. Eso sí, siempre absorta, como asomada expectante al mundo que el libro como una ventana le ofrece y tan ensimismada que no soporta las interrupciones.
Os sorprenderíais al ver cómo lee casi del tirón un libro cuando es de su agrado y la forma en la que se abtrae absolutamente de este mundo para sumergirse en las profundidades abisales de la lectura.
Ella, con todas esas manías que le caracterizan, ama de todo corazón los libros.

lunes, 5 de abril de 2010

Mientras se apiade el olvido

Su camino se bifurcó y se soltaron sus manos enlazadas. Ya no eran un nosotros, pasaron a ser un tú y un yo. Los sueños quedaron derramados por el suelo, su futuro juntos se esparció como humo hasta desaparecer, los anhelos frustrados y los deseos inconclusos. El punto final de una historia acabada.
Llegó el sufrimiento y la ausencia, mas la verdadera tragedia es descubrir que ni estos duran para siempre.
Rehicieron sus vidas, ya solo gozan del recuerdo mientras se apiade el olvido.

jueves, 1 de abril de 2010

FLASHFOWARD EN UNA NOCHE DE INSOMNIO


Tras contar más de diez mil ovejitas saltando la valla, ella seguía dando tumbos en la cama y peleándose con la almohada sin poder pegar ojo. No había remedio, el insomnio le había cautivado aquella noche.
Así que decidió encender una tele en la que nada demasiado interesante ocurría. Al final, tras un zapping de lo más exhaustivo decidió dejar un documental de historia. Aquel programa trataba sobre finales de los setenta y principios de los ochenta,la historia de la transición española, una época en la cual ella tendría como mucho cuatro años y la cual sentía lejana, muy lejana…
Se acurrucó en su manta, mientras observaba fragmentos de pasado frente a la tele. El documental le evocaba a las clases de historia sobre la transición que había recibido durante tantos años en el colegio y, posteriormente, en el instituto.

- La historia es importante- dijo para sí misma - aunque diez años estudiando la misma historia resulta tedioso. Le hacía gracia imaginarse a su profesor de historia como uno de esos abuelitos que se sientan a contar las mismas batallitas una y otra vez sin cansarse. Batallitas que la mayoría de las veces ya conocía de pe a pa.
- Si yo hiciera un documental o fuera profesor de historia- pensaba- trataría de hablar sobre la historia del futuro. Claro que la gente no lo vería como historia, seguramente sería considerado ciencia ficción.
- Eso sí que sería interesante- dijo recostando la cabeza sobre el sofá- conocer la historia dentro de tres mil u ocho mil años, pequeños fragmentos de futuro que fueran como flashfoward de lo que va a ocurrir, de cómo vivirán las gentes y de cuáles serán sus hábitos y costumbres. ¡¡ Cachitos de futuro!! – dijo bostezando.
Un sentimiento cruzó su alma. Ella tenía ya casi veinticinco años, probablemente y con suerte lograría vivir unos setenta años más. Lo parpados le pesaban inmensamente
- Setenta años- susurró como saboreando cada una de las palabras con los labios, mientras cerraba los ojos, comenzó a imaginarse a sí misma de mayor con el pelo canoso y la piel llena de arrugas, huellas del tiempo, y cuando se había configurado una imagen totalmente nítida de cómo sería ella de anciana en su mente, el cansancio le venció y cayó en el abismo del sueño.