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jueves, 7 de octubre de 2010

CUENTOS PARA VACAS. PACO, EL HUEVO FRITO de TONO

Hoy he encontrado en la biblioteca una antología de Antonio Lara de Gavilán, conocido por el pseudónimo de Tono, que fue un humorista, dibujante y escritor español perteneciente a la generación del 27 o más exactamente a la llamada la “Otra generación del 27”.
Es conocido por su humor gráfico, cuentos, viñetas y como autor teatral. Podemos observar que sus comedias tienen un cierto toque astracanesco, ultraísta y surrealista, con una fuerte tendencia a la subversión lingüística.
De entre todos los cuentos que he leído de este autor, me gustaría compartir con vosotros uno de mis favoritos, un cuento con el que se me saltaron las lágrimas de tal manera que casi tengo que llamar a un fontanero.

(El genial Tono en una de sus autocaricaturas.)
El cuento es el siguiente:

CUENTOS PARA VACAS. PACO, EL HUEVO FRITO

PACO era un huevo frito muy desgraciado. Desde pequeñito la desgracia le había acompañado. Toda su ilusión fue la de llegar algún día a ser huevo “a la emperatriz”, pero las necesidades de la vida le habían obligado a ser huevo frito para poder vivir.
Paco estaba locamente enamorado de un filete con patatas muy guapo que vivía en su misma casa.
-Tú me quieres por las patatas-decía el filete, que era un tío egoísta.
-Aunque no tuvieras ni una sola patata, te querría-decía Paco, el huevo frito, poniéndose triste.
Paco iba todas las tardes al Retiro y se sentaba en un banco a pensar en su filete de su vida. Tenía un retrato del filete dedicado, pero con una dedicatoria muy fría.
En el mismo banco se sentaba muchas tardes un filete con tomate que le hacía cucamonas, pero él le miraba con la misma indiferencia con que se mira a una morcilla.
Un día se enteró de que su filete de su vida se había casado con un lenguado al horno y que los dos juntos se habían ido a vivir a un pisito muy mono de la calle Pardiñas.
Pasó el tiempo.
Más tarde sipo que el lenguado al horno se había gastado todas las patatas con otros filetes de la calle y que después había abandonado a su filete de su vida, dejándole en la miseria y con dos huesecitos, fruto del matrimonio.
El pobre filete tuvo que dedicarse a coser para fuera, para malvivir.
- ¡Ah, tío cochino!-dijo el pobre Paco arrancándose mechones de yema en su desesperación. Y el pobre huevo frito, que había ganado mucho dinero en un negocio de compra y venta de camas usadas, se lo gastó todo en comprar patatas para su querido filete de su vida y el resto lo dedicó a meter a los huesecitos en un colegio para que aprendieran el francés.
Moraleja:
El que a buen árbol se arrima, pierde el pan y pierde el perro.

4 comentarios:

  1. Que grande Tono, a mi me lo descubrió mi compañero de magias Luís Piedrahíta. Te recomiendo que búsques el libro "Diario de un niño tonto" ¡No tiene desperdício!

    Te dejo un capítulo:

    He salido de paseo con mi chacha y he visto que, por todas partes, hay unos obreros sacando tierra de la tierra y haciendo montones con ella. Yo creía, al principio, que estaban buscando un hueso, pero creo que todo esto lo hacen para arreglar Madrid, que por lo visto está sin acabar. No comprendo que, estando como estamos, en el año mil novecientos cuarenta y ocho, esté Madrid todavía sin hacer, pues me parece que en mil novecientos cuarenta y ocho años, hay tiempo más que suficiente para hacer un Madrid y hasta dos Madriles.

    He oíodo decir a mi chacha, que la culpa de todo esto la tiene el Ayuntamiento, que es el que manda hacer estas cosas. En el Ayuntamiento, según tengo entendido, hay unos señores que se reúnen en una habitación y, después de mucho discutir y de nombrar una ponencia, acaban por ponerse de acuerdo con la ponencia y, entonces, mandan a los obreros a la calle Tal o a la calle Cual para que hagan un agujero y se diviertan un poco, los pobres.

    Yo estoy deseando ser mayor para poder ir con mi cubo y mi pala a hacer agujeros de esos con los obreros, y no comprendo por qué mi padre, que es tan rico y se puede permitir muchos lujos, no se va a hacer agujeros en las calles para divertirse, en vez de irse a la oficina a pasarse el día hablando por teléfono y diciéndole a todo el que llama que su asunto es muy difícil, pero que lo tomará con mucho interés.

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  2. Hola Juan Luis,
    Buscaré el libro que me has recomendado de “Diario de un niño tonto”:

    ¡El primer capítulo ya es prometedor y abre el apetito!

    También descubrí a Tono (dibujante) mediante el blog de Luis Piedrahita, pero no fue hasta hace un par de semanas cuando me topé con una antología de relatos y dibujos en la biblioteca y pude conocerlo mejor.
    Muchas gracias por tu visita y por tu fabulosa aportación. Besos.

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  3. Qué interesante, gracias por sacar de la memoria este post. Sin duda era un hombre con un poderoso lóbulo frontal, como se aprecia en la caricatura. Cada día me gusta más el surrealismo.

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  4. Hola Paz,

    Jajaja Lóbulo no le faltaba. Al releer los comentarios, me he dado cuenta de que aún no he podido pillar "Diario de un niño tonto", pero me lo voy a apuntar en la lista para que no se me olvide...

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