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Mostrando entradas de octubre, 2010

De la casualidad, la causalidad y la suerte

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Últimamente estuve leyendo el libro de David Safier llamado “Maldito Karma” y un párrafo me llamo profundamente la atención y me hizo reflexionar. El párrafo dice así:

"Hay distintos tipos de casualidades: casualidades que se presentan como una catástrofe, pero luego se transforman en algo bueno; casualidades que se presentan como algo bueno y luego se convierten en catástrofe, y casualidades ante las que te quedas con la boca abierta durante mucho rato".

¿Pero qué es la casualidad? Para mí, casualidad es toda aquella combinación de circunstancias o situaciones que no se pueden prever ni evitar. Todo aquello que no depende de nosotros, aquello que no podemos controlar. Así la buena suerte dependería de tener casualidades favorables.
Es verdad que existen algunas situaciones que no podemos controlar, pero a todas ellas podemos reaccionar. Creo que es un error vivir esperando a tener “casualidades favorables” o “buena suerte”. Eso significa vivir de una manera pasiva.
Siempre he p…

STRIKE NÚMERO UNO

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Oliver- ¿Cuál fue el strike uno?
Emily- ¿Qué?
Oliver- Cuando estuvimos en Nueva York: Strike dos era que no tocaba la guitarra, strike tres que no te gustaba mi signo del zodiaco... pero, ¿cuál fue el strike uno?
Emily- El strike uno fue que yo di el primer paso.
Oliver- ¿Había fallado antes de conocerte? No puede haber strikes antes de salir al campo.


Film: A lot like love (El amor es lo que tiene)

CONDOLENCIO, BUSCADOR DE SILENCIO

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Las paredes le hablaban a Condolencio y, a veces, le contaban cosas que no quería saber, como por ejemplo: La fantástica vida sexual de sus vecinos recién casados a los que el matrimonio parecía no haberle afectado en su relación -¡Ya les llegaría la hora!-, o que el hijo adolescente de los vecinos de abajo había adquirido una guitarra eléctrica la cual tocaba día sí y día también. Las pareces eran delgadas, tan finas, que las flatulencias de su vecino de al lado, Don Ventoso, hacían temblar los cimientos del piso y, a veces, Condolencio se despertaba en mitad de la noche al escuchar a la vecina de arriba, Doña Píscala, orinar como si fuera una vaca en mitad de la noche. Al principio pensaba que ese caudal era más propio de su señor marido que al orinar de pie debía hacer más ruido, Condolencio casi se mea encima al descubrir que era viuda.
Y es que Condolencio, gracias a sus vecinos, era como Madrid: ¡No dormía nunca!.
Así su carácter afable se irritó cada vez más por los ladridos d…

El eco de mi carta

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Te escribiría un mensaje de amor con caricias envueltas en tinta, miradas escondidas en silencios y un beso tras cada palabra.
Una carta cargada de sentimientos y pasiones que queden anclados para siempre en papel de manera que nunca se los lleve el viento, de tal manera que no los marchite el paso del tiempo.
Escribirte “te quiero” para que el eco resuene a través de los años y nunca sucumba a tu olvido…
Un "te quiero"
que te arrope en las noches de soledad y frío.
Un "te quiero"
que enjugue tus lagrimas,
Un "te quiero"
que le quite un poco de peso a tus cargas,
Un "te quiero"
que cogiéndote de la mano siempre te acompañe
Un "te quiero",
"Te quiero",
"Te quiero"


Quien se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado

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Carlo, el que había sido mi novio durante casi tres años, entró en la cafetería acompañado de una joven muchacha de melena corta que dejaba ver su largo y esbelto cuello. Nuestra relación había terminado meses antes, el día en el que, tras una fuerte discusión, él hizo sus maletas y se marchó de mi apartamento. Normalmente era yo quien lo buscaba para hablar y hacer las paces, pero en aquella ocasión me armé de orgullo y no descolgué el teléfono. Así que esa fue la última vez que lo vi.
Desde aquel día había hecho todo lo posible para olvidarlo y había conseguido dejar de amarlo, pero verlo con aquella chica hacía que un extraño sentimiento se paseara por todo mi cuerpo y yo no quería sentir ni un ápice de aquella emoción recorriéndome porque, en el fondo, significaba ser aún vulnerable.
Ambos nos vimos en la cafetería, pero no hubo saludos, ni acercamientos, ni palabras, tan solo una larga mirada fija y sostenida.
Cuando mis amigos y yo terminamos nuestros cafés, nos fuimos.

Días más tar…

CUENTOS PARA VACAS. PACO, EL HUEVO FRITO de TONO

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Hoy he encontrado en la biblioteca una antología de Antonio Lara de Gavilán, conocido por el pseudónimo de Tono, que fue un humorista, dibujante y escritor español perteneciente a la generación del 27 o más exactamente a la llamada la “Otra generación del 27”.
Es conocido por su humor gráfico, cuentos, viñetas y como autor teatral. Podemos observar que sus comedias tienen un cierto toque astracanesco, ultraísta y surrealista, con una fuerte tendencia a la subversión lingüística.
De entre todos los cuentos que he leído de este autor, me gustaría compartir con vosotros uno de mis favoritos, un cuento con el que se me saltaron las lágrimas de tal manera que casi tengo que llamar a un fontanero.
(El genial Tono en una de sus autocaricaturas.)
El cuento es el siguiente:

CUENTOS PARA VACAS. PACO, EL HUEVO FRITO

PACO era un huevo frito muy desgraciado. Desde pequeñito la desgracia le había acompañado. Toda su ilusión fue la de llegar algún día a ser huevo “a la emperatriz”, pero las necesida…

El corazón tiene razones que la razón no entiende

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¡¡¡ TE ODIO!!! – Le grité como una loca desenfrenada dándole con las puertas en las narices y cerré mis puños con tantas fuerzas que mis uñas se clavaron en las palmas de mis manos. Mis espaldas comenzaron a deslizarse por la puerta de la habitación hasta que mi trasero tocó el suelo donde me desmorone. Mis lágrimas comenzaron a correr con fluidez por mis mejillas porque, en el fondo, sabía que me engañaba a mi misma: No lo odiaba, era amor camuflado bajo el dolor, lágrimas producidas por la impotencia de saber que no se merecía que lo amara y, pese a todo, lo seguía amando.