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lunes, 2 de agosto de 2010

Si Walt Disney levantara la cabeza

Siempre me ha sorprendido la leyenda de Walt Disney, aquella que habla de que el señor Disney está criogenizado esperando la llegada del descubrimiento que le traiga de nuevo a la vida, pero imaginad que ese gran día llega dentro de dos mil o tres mil años y el querido Walt sale de su infinito sueño. ¿Acaso no sería un shock?
Si, a la generación de nuestros abuelos, ya les cuesta adaptarse a las tecnologías (ordenadores, internet, móviles) o programar un simple video, imagínense al pobre Disney asimilando los conocimientos descubiertos durante esos dos mil o tres mil años. Walt Disney se sentiría desfasado, descatalogado como un hombre de otro tiempo. Probablemente los científicos lo usarían para conocer y reconstruir la historia y, pese a todo, ¿alquien lo comprendería?. ¿Acaso nosotros entendemos el derecho de pernada usado en la Edad Media? ¿Podemos asimilar los matrimonios concertados y pactados de otras épocas o las batallas campales cuerpo a cuerpo en las cuales fallecian miles de soldados? ¿Podrá comprendernos a nosotros la gente del futuro? Supongo que no, supongo que Walt Disney sería además un imcomprendido.
Todos sus recuerdos estarían vinculado a un mundo pasado. No cabe duda de que en dos mil o tres mil años el mundo, la sociedad, la mentalidad de sus gentes y tropecientas cosas más habrían cambiado. El mundo, tal y como él lo concebiera, ya no sería el mismo y , lo peor de todo, todas aquellas personas con las cuales lo compartió dejaron de existir quedando atrás en el tiempo y, seguramente, siendo sepultadas por el olvido.
Lo único que habría perdurado sería su obra, sus cuentos, sus historias imaginarias y ficciones animadas. Una obra que habría hecho su nombre inmortal, pero que superaría a su persona física.
Ojalá que Walt Disney goce de un largo y tendido sueño como el de la "bella durmiente" y nunca le den un beso que lo despierte de su letargo a esa cruda realidad porque, pobre de él, si levanta la cabeza.

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