...Se pasean por aquí...

Entrada destacada

Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Segundas oportunidades

Raúl Di Pathiesi era su actor favorito desde hacía bastante tiempo. Ella había seguido su carrera cinematográfica, conocía todas y cada una de sus entrevistas y todos los fragmentos escritos sobre él, le admiraba y deseaba conocerlo en persona. Así que cuando escuchó que el actor estrenaba una obra teatral de función única y exclusiva en la capital española, decidió comprar una entrada en la primera fila para hacer realidad el sueño de conocerle, tenerlo cerca y verle actuar.
Solo había un inconveniente y es que el pueblo en el que ella vivía se encontraba situado a doscientos kilómetros de la capital. Por ese motivo, había organizado y calculado hasta el más mínimo detalle de aquel viaje. Por ejemplo, planeó que tomaría una carretera secundaria para evitar todo riesgo de atascos y aglomeraciones de tráfico y decidió salir de casa con tiempo más que suficiente para garantizar su llegada.
El gran día llegó, tomó su coche y, cuando había recorrido la mitad de su trayecto, escuchó un sonido procedente del motor, pero ella no le prestó demasiada importancia y prosiguió su camino. Al cabo de un buen rato, una cortina de humo negro comenzó a salir de la parte delantera del vehículo.
- Joder, no puede ser- dijo parando el coche para echar un vistazo. El motor desprendía un fortísimo calor, pero ella que no entendía de mecánica y estaba impaciente, se subió nuevamente en el coche y continuo conduciendo hasta que:
- BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM !!! – Se escuchó un gran estallido, el coche comenzó a desacelerar gradualmente hasta que quedó parado por completo.
- ¡¡¡ Maldita chatarra !!!- gritó enfurecida mientras golpeaba la rueda delantera. El coche le había dejado tirada en medio de la cuneta de una carretera secundaria por la cual no pasaba ni un alma.
- No pasa nada, esto tiene solución- se dijó en voz alta y pausada para calmar sus nervios y, sacando los papeles del coche, buscó el número de teléfono de la compañía de seguros.
- Solo basta una llamada para que aparezca la grúa y me traigan el coche de sustitución- pensó tranquilizándose.
- Mierdaaaaaa, no hay cobertura !!!- gritó al observar su móvil. Estaba perdida. La gasolinera más cercana estaba lejos. Así que no le quedaba más opción que esperar a que alguien pasara:

¡ Adiós a su sueño de ver a Raúl de cerca!

Estuvo esperando más de una hora, cuando a lo lejos en el horizonte vió aparecer lo que parecía una moto. Se acercó a la carretera e hizó gestos para llamar la atención del motorista.
- Hola. ¿Le puedo ayudar?- Le dijó el muchacho sin quitarse el casco desde los lomos de su moto.
- Si, vera, el motor se ha estropeado y creo que no tiene solución. He intentado llamar, pero mi móvil no tiene cobertura...
El motorista se sacó su móvil del bolsillo trasero del pantalón, se lo iba a ofrecer, pero desistió al darse cuenta de que su móvil tampoco tenía cobertura- Si quiere, puedo acercarla a la gasolinera más cercana. Súbase- le dijó.
- Si, por favor, le estaría muy agradecida- dijó tomando el casco que le ofreció el motorista.
El camino fue largo y comenzaron a charlar.
- ¿A dónde se dirigía?- Le preguntó el motorista.
-Iba a ver a mi actor favorito, Raúl Di Pathiesi, al Teatro Ateneo en la capital, me hacía mucha ilusión puesto que lo admiro profundamente, pero ya me será imposible cumplir mi sueño- Dijó bastante desanimada.
- No se preocupe seguro que llega otra ocasión en el que le pueda conocer- comentó el motorista intentando consolarla.
-¡¡Que va!!. Estoy totalmente segura de que he perdido la oportunidad. Esta actuación era única, solo se producirá esta noche, es como un tren que solo pasa una vez y yo lo acabo de perder- dijó aún más afligida y entonces apareció a lo lejos la gasolinera cortando la conversación.

Ella no sabía cómo agradecer al motorista que se hubiera desviado tanto de su camino para acercarla a aquel sitio, intento darle algo de dinero, pero él se negó…
- Bueno, entonces déjeme que le invite a cenar en el restaurante de la gasolinera- le dijó.
- Hoy no puedo porque tengo prisa, ya que debo entrar a trabajar dentro de un rato- le comentó el motorista abriendo la visera del casco- Le propongó una cosa: Quedemos para cenar mañana. Yo iré encantado a donde usted me proponga.
- Está bien. Pues entonces queda usted invitado a cenar en mi casa mañana a las nueve- Y sacando un bolígrafo, le apuntó su dirección en una hoja de su agenda y se la dió
- Muchas gracias, entonces mañana nos veremos a esa hora- bajó la visera de su casco, aceleró y se marchó.

Tras llamar por teléfono y averiguar la grúa y como llegar hasta casa, se dió cuenta de que no le había visto la cara al motorista y recordó con tristeza lo que habían hablado observando la entrada de teatro. ¡Qué desilusión! Ojalá pasará pronto aquel dichoso día.

El día siguiente llego y preparó una estupenda cena. A las nueve en punto llamaron a su puerta. Tras ella, estaba el motorista con un gran ramo de rosas que le tapaba su rostro. Cuando bajo el ramo casi le da un patatús. No se lo podía creer, era él:
RAÚL DI PATHIESI, su actor favorito al cual tanto admiraba.
Por un momento le faltó la respiración.
Se acercó a ella para darle dos besos y el ramo y le dijó- Ves, en esta vida siempre hay segundas oportunidades para llevar a cabo lo que soñamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada