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martes, 6 de julio de 2010

Ser gordito y comprar ropa by Rafachan

Mi amigo Rafachan me mando el siguiente fragmento escrito por él. Es un texto digno de los grandes monólogos al que tengo el placer de hacerle un hueco en este blog. Se títula: "Ser gordito y comprar ropa. Crónica de una odisea"...Sin más palabras os dejo con este texto que no tiene desperdicio y espero que disfrutéis.

"No es casual que el concepto de Mal, se escriba con “M”. “M”c donalls y “M”atutano le han causado más curva a mi barriga que todas las que puedas trazar con un compás. El estar gordo no debería de ser, en teoría, ningún impedimento para llevar una vida feliz y en armonía con la naturaleza y los demás seres vivos. Ahí están la ballena, el elefante o la morsa sin una cuadrilla de animales chistosos recordándoles su sobrepeso. Casos de bulling aparte, cuando uno está entrado en carnes y quiere comprarse ropa empiezan los problemas. He aquí la Crónica de una odisea.

Entro a una tienda “normal” de ¿ropa? ¿O son complementos para modelo? Grave error…

—Buenos días, ¿que quería? —dice la dependienta sonriente.

—No gracias, estaba mirando solamente

Ya sabéis el típico corte que le da a un gordito cuando una dependienta super buenorra está todo el rato detrás tuya diciendo que todo te queda bien y preguntando si te lo vas a llevar...

—¿Buscas algo en concreto?—dice la buenorra dependienta.

No hay manera de escapar, se ve que la tengo encima mía y… Bueno, ahora mismo prefiero no pensar en nada porno.

—Buscaba un pantalón así chulo…

—Ah, pues mira —dice alegremente el bellezón poniendo a la vista todo su muestrario (no penséis mal)—, ¿Qué talla tienes?

— Pues creo que una 44.

(un gordito nunca sabe la talla que tiene, ¿por? Seguid leyendo seguid)

—Ah, pruébate estos a ver que tal.

Llegamos al probador, y claro, la cortina no corre bien. Entras y ves perfectamente como fuera tienes un grupo de tías metiéndose de 3 en tres a los probadores y armando jaleo (¡Las frikis de la ropa!).

—Bueno, al menos voy a darme la vuelta para que “sólo” me vean el culo

No acabo de meter un pinrel en el pantalón cuando la buenorra de la dependienta ya está al otro lado de la cortina preguntando si me queda bien.

—No, todavía no.

—Si quieres te saco otra talla.

—No —digo ruborizado mientras intento meterme el pantalón rápidamente —todavía no me lo he puesto.

Nuestra profunda charla llama la atención de las frikis y en un periquete todas me han visto ya en calzoncillos luchando por enfundarme los estrechos pantalones.

—Joder, y encima no me está bien!

Me cambio de ropa otra vez y empiezo a sudar del bochorno que estoy sintiendo…

—Pues no me queda de una talla más grande. —dice mi gran amiga— pero de estos sí tengo.

Ahora me enseñan unos pantalones horribles, pero no sé si es que tengo el gusto atrofiado o que no entiendo de modas, pero juro que preferiría ir en calzoncillos por la calle.

—No gracias, disculpe las molestias.

Entonces a la tía se le cambia la cara y me regala un bonito desprecio. Con un par.

Moraleja: Comprad por Internet hijos mios, comprad! "

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