NO ME GUSTAN LAS FLORES


No me gustan las flores. Su marchitar me recuerda la naturaleza efímera de las cosas, la existencia de caducidad en la vida y en el amor. Siempre es triste observar como algo bello, delicado y suave se pasa tan rápidamente porque, en el fondo de nuestro ser, ansiamos la inmortalidad en la vida y la eternidad en el amor.
No me gustan las flores porque, colocadas en el jarrón con agua, me recuerdan que llegará el día en que no estés a mi lado.
No me gustan porque algún día, colocadas sobre mi tumba, serán testigas de que ya no estoy aquí.

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