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Cajón DeSastre

“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

martes, 1 de junio de 2010

Hasta que Dios quiso

Por aquel entonces él había perdido bastante peso y el poco pelo que le quedaba se le había caído. Mi abuelo vivía con nosotros, con sus hijos y sus nietos. Los meses de verano los pasaba en la casa de campo de mi tía la cual era más fresquita y, con la llegada de Septiembre, regresaba a la nuestra. Acostumbrábamos a recoger su equipaje con antelación para que, antes de que él se mudara, encontrará su habitación más confortable con un armario bien ordenado.
Sentado en una mecedora con unos pantalones azules de rayitas se balanceaba. Permanecí sentada a su lado en silencio, mientras él bebía un vaso de zumo de manzana hasta que llegó la hora de la despedida. Despedirse de él, tenía su punto de gracia porque mi abuelo no era muy besucón y siempre nos decía con un tono irónico que con tanto beso le íbamos a gastar la cara, aunque, en el fondo, yo creo que le gustaban los besos y que protestaba para hacerse el duro. En aquella ocasión, le di cuatro besos y no protesto.

- Abuelo, mañana por la tarde la tita te acercara a casa. Mañana nos vemos.
- Estaremos aquí hasta que Dios quiera- respondió.

Nadie comentó nada, pero creo que todos lo intuimos. Al mediodía siguiente el teléfono sonó.
Él nos había dejado...

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