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martes, 9 de marzo de 2010

LA MEJOR DESPEDIDA

Habíamos quedado a las nueve en la estación de ferrocarriles para despedirnos. Lydia es una amiga tan íntima que despedirse de ella es como ver marchar una parte de mí misma. En este tipo de despedidas, tienes tantos sentimientos encontrados que las palabras se amontonan en la boca y quedan sin salida.
- Rinngggg, rinnnggg – descuelgo el teléfono.
- Niña, ¿Dónde estás que no te veo?- Era Lydia desde alguna parte de la estación.
- Estoy en los asientos de la entrada junto la pastelería ¿y tú?.
- He entrado por la parte trasera de la estación, estoy a unos 10 metros de los asientos y me dirijo hacia ellos, pero sigo sin verte…
Me levantó y miró hacia el fondo. A lo lejos, la veo, teléfono en mano y haciendo gestos.
- ¡Ahhh! ¡Ahí estás!- digo mientras cuelgo.
Me voy decidida hacía ella y le doy dos besos.
- ¿Para qué me das dos besos, si ya mismo nos vamos a despedir?-Dice en un tono mitad en guasa, mitad en serio.
- Los besos nunca están de más- le respondo con un ápice de tristeza en los labios pensando en lo díficil que es despedirse.
Es curioso cómo el tiempo corre cuando alguien querido va a partir. Sin darnos cuenta, los minutos se nos escurren como peces entre los dedos y el tren ya la espera, así que juntas cargamos de su gran maleta.
- ¿Cómo la meto en el tren?- Dice Lydia poco convencida de ser capaz de poder levantarla.
- Espera que te ayudo- digo mientras me subo al tren, menos mal que un hombre nos ayuda a cargarla que de ser por nuestra fuerza se hubiera quedado en andén.
Una vez dentro del tren, coloca la maleta allí, coloca la maleta allá…Aquí no cabe, hagámosle hueco allá arriba junto a estas otras. Cuando menos quisimos acordar, el tren estaba en marcha.
¡JODER! ¡CORREEEEEEEEEEEEEEE!- grita Lydia.
¡Ahhhh! No me da tiempo de despedirme- digo atacándome.
-¡PERO CORREEE!¡Ya no hay tiempo para despedidas!-dice ella.
Sin pensarlo dos veces, salto del tren en marcha como en las películas.

La risa y una mirada cómplice nos invade a ambas. Probablemente, esa sea la mejor despedida.

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