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“Cajon DeSastre” es un blog construido con retales de sueños e hilvanado con múltiples  ficciones en el cual los personajes, a veces consti...

sábado, 27 de marzo de 2010

EL MODELADOR

Existió hace mucho tiempo un gran modelador griego que buscaba el amor ideal, la mujer idónea para compartir su vida. Era una persona realmente exigente y, por su vida, habían pasado una gran variedad de mujeres de personalidades diversas y bellezas múltiples, pero a ninguna de ellas le había correspondido.

Cansado de buscar y no encontrar a la mujer perfecta decidió subir al Monte de Olimpo en el cual se hallaban los Dioses para hablar con Afrodita, la diosa del amor. El modelador le comentó el problema que le atormentaba y pidió a Afrodita que le bendijera con la mujer que tanto había esperado. Afrodita ofendida de ver cómo había rechazado el amor de tantas mujeres que había puesto en su vida, le dijo al modelador que le otorgaría el don de modelar con sus propias manos a la mujer de sus sueños con la única condición de que ella sería el último amor que se cruzaría en su vida. El artista que era considerado uno de los más prestigiosos y cuyas habilidades eran portentosas aceptó felizmente la opción propuesta por Afrodita y regresó a casa con la ilusión de crear su mujer.
Después de dibujar varios bocetos, tomó una masa de arcilla y comenzó a proyectar todas las cualidades deseadas, maquillando con sus habilidosas manos hasta borrar las que no le gustaban y adornando para resaltar al máximo las que eran de su agrado en una búsqueda de belleza y perfección. De esta manera, de las manos del artista, nació la mujer perfecta para él, su mujer soñada. Todo era perfecto en ella, tan solo había un problema y es que el modelador que la había creado dándole todas las capacidades deseadas, no fue capaz de darle la capacidad más importante:
La capacidad de que ella lo amará a él.

Tal fue el sufrimiento de que la mujer de sus sueños no lo amará que la dejó marchar de su lado prefiriendo la soledad al tormento de aquel amor no correspondido.

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