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Mostrando entradas de marzo, 2010

EL MODELADOR

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Existió hace mucho tiempo un gran modelador griego que buscaba el amor ideal, la mujer idónea para compartir su vida. Era una persona realmente exigente y, por su vida, habían pasado una gran variedad de mujeres de personalidades diversas y bellezas múltiples, pero a ninguna de ellas le había correspondido.

Cansado de buscar y no encontrar a la mujer perfecta decidió subir al Monte de Olimpo en el cual se hallaban los Dioses para hablar con Afrodita, la diosa del amor. El modelador le comentó el problema que le atormentaba y pidió a Afrodita que le bendijera con la mujer que tanto había esperado. Afrodita ofendida de ver cómo había rechazado el amor de tantas mujeres que había puesto en su vida, le dijo al modelador que le otorgaría el don de modelar con sus propias manos a la mujer de sus sueños con la única condición de que ella sería el último amor que se cruzaría en su vida. El artista que era considerado uno de los más prestigiosos y cuyas habilidades eran portentosas aceptó f…

Una Semana Santa pasada por agua.

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Esta noche he tenido un sueño extrañísimo. He soñado que era Semana Santa y las calles estaban a rebosar de gente, no había ni un solo hueco por el que poder pasar. Estaba soleado, las personas estaban muy bien vestidas como de domingo y se dedicaban a comer pipas, pistachos y frutos secos con cáscaras las cuales arrojaban al suelo, mientras esperaban el paso de la procesión.
El agobio hizo mella en mí, así que me dirigí hacia mi casa en la cual cogí una gran pistola de agua y muchos globos los cuales también llené con agua. Cargada de provisiones, salí a la calle y justo cuando la procesión pasaba, empecé a dispararles con la pistola de agua y a arrojar los globos como si de granadas se tratasen. Por las caras de la gente, supuse que la policia no tardaría en venir a buscarme. Una gran impotencia albergó mi alma y, mirando al cielo, supliqué cantando

"Qué llueva, qué llueva la Virgen de la cueva, los pajaritos cantan, las nubes se levanta, qué si, qué no, que caiga un chaparrón, que rom…

VOYEAUR

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Veo, veo
¿qué ves?
Una cosita
¿y qué cosita es?


Cuando era pequeñita y nos desplazábamos en coche, mi madre solía jugar al “veo, veo” conmigo. Han pasado algunos años y he crecido, pero continúo jugando a mi “veo, veo” particular. Juego a observar a la gente por la calle e imaginarme su personalidades y cómo serán sus vidas. Imaginar, por ejemplo, sus trabajos, sus amores, sus alegrías, sueños y temores. Curiosamente, cuando más me gusta ejercer este juego de la imaginación es cuando me desplazo en el autobús en compañía de un MP4 que me ayuda a aislarme y no escuchar conversaciones que me puedan dar pista alguna sobre sus vidas reales y, en ese silencio que solo otorga la música, voy desnudando a las personas y sus realidades para convertir sus vidas en ficciones y, a ellos, en personajes.

¿Por qué aúllan los lobos en las noches de Luna Llena?

Italo Calvino nos lo relata en su libro "Cosmicómicas"

LA MEJOR DESPEDIDA

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Habíamos quedado a las nueve en la estación de ferrocarriles para despedirnos. Lydia es una amiga tan íntima que despedirse de ella es como ver marchar una parte de mí misma. En este tipo de despedidas, tienes tantos sentimientos encontrados que las palabras se amontonan en la boca y quedan sin salida.
- Rinngggg, rinnnggg – descuelgo el teléfono.
- Niña, ¿Dónde estás que no te veo?- Era Lydia desde alguna parte de la estación.
- Estoy en los asientos de la entrada junto la pastelería ¿y tú?.
- He entrado por la parte trasera de la estación, estoy a unos 10 metros de los asientos y me dirijo hacia ellos, pero sigo sin verte…
Me levantó y miró hacia el fondo. A lo lejos, la veo, teléfono en mano y haciendo gestos.
- ¡Ahhh! ¡Ahí estás!- digo mientras cuelgo.
Me voy decidida hacía ella y le doy dos besos.
- ¿Para qué me das dos besos, si ya mismo nos vamos a despedir?-Dice en un tono mitad en guasa, mitad en serio.
- Los besos nunca están de más- le respondo con un ápice de tristeza en …

EL ESCALOFRÍO

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Había enloquecido al verla con ese tipejo en Plaza de España. Miles de agujas se clavaron en mi mente y los celos, que son un veneno amargo, se agarraban a mi garganta a la altura del pecho. Sorbo a sorbo, saboreándolos, me fui hacia nuestro apartamento donde la esperé recostado sobre la cama.

Ella entró en el cuarto que estaba en penumbras, se recostó y se quedó dormida.
Aprovechando el momento, me dirigí a la cocina y cogí del cajón de los cubiertos un gran cuchillo. Me acerqué y le susurré al oído- Eres mía - mientras tapándole la boca, hendí el cuchillo más de veinte veces en su vientre.

Sus ojos brillaban en la oscuridad, la sangre impregnaba las sábanas blancas de un rojo carmín.
Fuí al baño y, con la mirada puesta sobre el lavabo, limpié frenéticamente mis manos con una pastilla de jabón. Alcé la vista y la ví en el reflejo del espejo, allí estaba ella con su faz blanca y sus ojos fijos clavados en mí.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo.

Me giré lentamente y, abriendo los ojos, compro…

LA FLOR MÁS GRANDE DEL MUNDO de JOSÉ SARAMAGO

" ¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos?
¿Seríamos capaces de aprender, lo que desde hace tanto tiempo venimos enseñando?"
José Saramago