EL RETO DE SANTA CLAUS

Como cada Navidad, había recibido las cartas de millones de niños. Ya había llegado Nochebuena: ¡Era la hora! Así que se vistió con su traje rojo y blanco, se enfundó sus guantes y su gorro y se dirigió con el último saco de juguetes hacia su trineo donde le esperaban sus renos. Este año lo conseguiría: ¡Llevaría la felicidad y la ilusión con sus regalos a todas las casas del mundo!

Su método siempre era el mismo: Sobrevolar un lugar, entrar normalmente por la chimenea y dejar los regalos.

Este año se había propuesto no entretenerse en picotear los aperitivos que los niños le dejaban para ganar tiempo. Así que puso en marcha su cronómetro y comenzó a entra chimenea por chimenea, puerta por puerta, casa tras casa a la mayor velocidad posible. ¡La noche era demasiado corta!

Cuando amaneció,de camino al Polo Norte, las lágrimas anegarón su rostro y la pena quebrantó su corazón. Otro año más no lo había conseguido, no le había dado tiempo:

¡Había vuelto a dejar a millones de niños, los más necesitados, sin juguetes!

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