La boda

Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina, un “no” rotundo auspiciado por la cruz de mi moneda de la suerte, busco a toda prisa por internet un vuelo y salgo medio vestida de novia en dirección al aeropuerto.

Tengo el tiempo justo para llegar, lanzar mi dichosa moneda con la mano derecha sobre mi hombro izquierdo en la Fontana y volver a tiempo de casarme para regresar de nuevo a Roma acompañada de él durante nuestra luna de miel.



¡Nadie me dijo que casarse fuera fácil!

Comentarios

  1. Ayahara...

    ¡Cuanta prisa¡ ¡ Que estress¡

    Nadie dijo que casarse fuera fácil, pero mira que...je,je.

    Muchos besos

    ResponderEliminar
  2. Hola Félix...
    Ya vez las bodas y las complicaciones que surgen y más si la novia es supersticiosa y tiene monedas de la suerte ;)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario