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sábado, 26 de septiembre de 2009

El homúnculo

El alquimista ya había reunido todos los ingredientes necesarios para llevar a cabo su alquimia, todos ellos aparecían escritos en una lista: El huevo de una gallina negra, el esperma de humano, un trozo de pergamino nuevo y estiércol de caballo.

Con suma paciencia, el alquimista practicó una incisión en la cáscara y extrajo una porción de clara del tamaño de una alubia que cambió por el esperma. Para sellar el hueco hecho en el huevo, utilizó el trozo de pergamino virgen.

Al llegar la noche, tras esperar a que llegara el primer día de ciclo lunar en el mes de marzo, cogió el huevo y lo enterró con el estiércol de caballo en el jardín de su casa al lado de un hermoso sauce. Tenía que esperar al menos treinta días para que el resultado se diera según lo esperado.

Justamente al caer el Sol en el día número treinta, se dirigió a su jardín y observó como una planta semejante a la mandrágora había crecido en el lugar, cogiéndola del tallo como si de un cordón umbilical se tratará la arrancó con sumo cuidado y descubrió la raíz que era el huevo.

Cogió un bol que transportaba consigo y con suma delicadeza cascó el huevo del cual empezó a brotar sangre. De entre las cáscaras y la sangre, entre un tenue llanto, apareció encorvado un hombrecillo de no más de ocho centímetros.

El alquimista lo había conseguido:
¡Había creado vida!

Aquel humanoide pequeñito vivió un par de años, se sabe que protegió y ayudó a su creador con otras alquimias a cambio de una dieta basada en semillas de lavanda y lombrices. Y, para el alquimista, aquel humanoide al cual llamó Homúnculo fue el descubrimiento de su vida.

5 comentarios:

  1. Buena alquimia, aunque creo que lo hubiera pasado mejor descubriendo cómo convertir el hierro en oro.

    Un saludo.

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  2. Jeje, por lo menos, no le hubiera faltado una vida cómoda de la que gozar, ya se sabe: El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
    Salu2 Victor!

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  3. Ñam ñam... lavanda y lombrices xD.
    Un beso! ;)

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